27 de Febrero
de 2024
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Gremios criticaron liberación del precio de la nafta: “Entienden que la energía es una mercancía más”

28. 09. 2017

Desde la FeTERA se mostraron contrarios a la medida adoptada por el gobierno nacional, que traería un aumento del 10 por ciento en los combustibles en el corto plazo. “Convierten la energía en un bien suntuario, no en un bien social para todos”, denunció José Rigane.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

La decisión del gobierno nacional de liberar el próximo mes el precio de los combustibles líquidos generó preocupación y criticas en diversos sectores de la economía. El miedo a una disparada del valor de la nafta, y su impacto en el índice inflacionario, puso en alerta a los especialistas, que ya hablan de una suba inicial que podría alcanzar el 10 por ciento. Los cálculos adelantan que los incrementos se comenzarán a sentir luego de las elecciones, lo que llamó la atención. En tanto, gremios del sector criticaron la medida, y la enmarcaron en el modelo energético que lleva adelante el macrismo. En este sentido, para la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA), con esta decisión el Estados “se corre del control de precios”, dejando el mercado librado a las “ganancias extraordinarias” de las compañías multinacional. “Convierten la energía en un bien suntuario, no en un bien social para todos”, se quejaron. La recuperación internacional de barril de crudo, otra de las preocupaciones a la hora de proyectar el valor de los combustibles a corto y largo plazo.

La medida oficializada por el Ministerio de Energía nacional termino un con sistema de control que funcionaba desde hacía unos años en el país. Para el titular de FeTERA, José Rigane, esta medida “es una profundización del modelo energético que tiene el gobierno actual, que entiende que la energía es una mercancía más, un commodity”. En diálogo con Gestión Sindical, el dirigente de Luz y Fuerza de Mar del Plata explicó que lo que hay es “una transformación de la estructura tarifaria”, que hará que se produzca un “incremento del precio que no hace posible que todo el mundo acceda a la electricidad, el gas y el agua”. “Este modelo está distante de lo que nosotros consideramos debe ser la energía, que es un bien social, un derecho humano, que se hace imprescindible poder acceder para tener una vida digna”, sostuvo Rigane.

La medida se tomó luego que el valor del petróleo denominado Brent (valor del crudo en el mercado de Londres) superó el “barril criollo”, que es el valor fijado para la producción en el país. Cuando se dio esta variable, el acuerdo para fijar el valor de los combustibles líquidos se canceló. “Cuando en el mercado internacional el barril estaba a 80 dólares, en Argentina costaba 50, y los 30 restante lo pagaba el Estado y los propios Usuarios. Esto desaparece ahora, se manejarán con el valor del petróleo que usa Europa”, explicó Rigane. El problema, insistió, es que en el país “no hay cálculo de costo, y el valor en boca de pozo tiene un precio que sale de una decisión policía del gobierno (7 dólares por BTU), no hay una política racional que establezca valores, y están en función de la ganancias extraordinaria de las empresas multinacionales”.

A partir del nuevo escenario, se comenzó a especular con una primera suba de combustibles, y el impacto en la economía general. Según un informe de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA), el incremento en las naftas “no va a ser más de un 10 por ciento”, y se dará luego de las elecciones generales. “El aumento se va a dar después de las elecciones. YPF que tiene el 60 por ciento del mercado y cuya participación accionaria es mayoritaria también del Estado, es la que mueve el perímetro respecto a los aumentos”, aseguro el trabajo, que adelantó que según su óptica “ninguna petrolera (privada) tome la iniciativa de hacerlo antes que la compañía estatal”. En tono crítico, Rigane analizó el impacto de la medida, más allá de los valores que alcance: “puede subir el 8, el 10, el 11 por ciento, si pudieran lo modificarían cada hora en función de como acontece el mercado internacional o las acciones. Aquí el gobierno se corrió de controlar los precios, en manos de las petroleras y las refinerías la decisión de fijar el precio del petróleo y el valor de los combustibles procesados al surtidor”. “Antes el precio lo ponía las compañías, y el gobierno lo auditaba, y luego autorizaba ese valor o lo rectificaba. Ahora no existe esa regulación, y por lo tanto está liberado”, agregó.

La medida se da en momentos que el crudo a nivel se está recuperando, como explica Rigane. “Productos de los acontecimientos a nivel mundial, el precio del petróleo comenzó a recuperar valores. En poco tiempo recuperó casi 60 dólares por barril, una recuperación del 20 por ciento sobre el valor que no sucedía desde 2015. Con esto, se perdió el ‘barril criollo’, que era una política de subsidio a la producción nacional”, destacó. Por último, el titular de FeTERA se quejo que “en la Argentina no tenemos ningún tipo de control en el sector energético, una empresa estatal que pueda intervenir en el mercado y regularlo, finalmente van a ser las empresas que van a establecer el precio de origen y el final”. “Si este gobierno, que se propuso por lo menos dese lo teórico la pobreza cero, no resuelve el acceso a la energía de todos los habitantes, es imposible pensar en esto”, concluyó.

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