04 de Marzo
de 2024
Fuera de Megáfono.

Futuro incierto para el triunvirato de la CGT, mientras sigue caliente la interna de la central

09. 09. 2017

Los «gordos» quieren prolongar, al menos hasta el año que viene, la conducción de tres secretarios. Pero muchos sectores internos de peso, quieren volver al unicato: entre ellos, el moyanismo, el MASA, la Corriente Federal y las 62 Organizaciones Peronistas.

El futuro del triunvirato que conduce la CGT aún se percibe incierto, ya que si bien algunos sectores vienen dando por hecha la iniciativa de regresar al esquema de un solo secretario general, otros referentes de la central obrera ratificaron en los últimos días su deseo de que esa estructura se mantenga, al menos, durante todo el próximo año.
«¿Quién dice que hay que volver a un secretario general? A mí me parece que el triunvirato va a seguir el año que viene», sostuvo días atrás a un influyente dirigente del sector de los gordos de la CGT, consultado sobre si el final de la conducción tripartita es inminente, tal como plantean otros sectores de la central.

Si bien este importante sindicalista minimizó la postura de quienes reclaman ir hacia el «unicato» en la conducción, lo cierto es que esos sectores son varios y tienen nombre y apellido: el secretario gremial de la CGT y líder de Camioneros, Pablo Moyano; el grupo de gremios del MASA (Movimiento de Acción Sindical); la Corriente Federal (liderada por el bancario Sergio Palazzo) y los sindicatos de las 62 Organizaciones Peronistas (hoy alejados de la central), son algunos de los que pretenden dejar atrás el triunvirato.

Estos consideran que la conducción compartida «ya se agotó» y desean, luego de las elecciones legislativas del 22 de octubre, avanzar con la negociación para acordar la designación de un secretario general.

No obstante, tienen por delante un obstáculo claro y que, precisamente, es el que dio lugar a la elección de un triunvirato en agosto del año pasado: la dificultad de encontrar un dirigente que sintetice todas las posturas que conviven dentro de la CGT y que, a grandes rasgos, se pueden reducir a «dialoguistas» con el Gobierno de Mauricio Macri, por un lado y «duros», por el otro.

«Hoy no hay ningún dirigente que toque pito y la mayoría de los sectores de la CGT le vaya al pie», es la frase que suele utilizar el miembro moyanista del triunvirato, Juan Carlos Schmid, para graficar esta situación, luego del vacío que generó la retirada de Hugo Moyano, quien encarnara el último liderazgo fuerte en la central obrera.

El sector de las 62 Organizaciones Peronistas, cercano al Gobierno, ató su posible regreso a la CGT a que se designe un solo secretario general y, para eso, propone como solución consagrar a un «tapado», es decir un dirigente no demasiado conocido, de un gremio chico y que no esté alineado con ninguno de los sectores de la central.

«Somos muchos los que queremos volver a un secretario general. Hasta (el ministro de Trabajo, Jorge) Triaca está podrido de tener que hablar con 20 dirigentes distintos para negociar algo con la CGT», sostuvo un referente de ese sector.

Pero en este caso el problema podría ser que ese dirigente «tapado» al final no logre tener la espalda o muñeca política necesaria para surfear con éxito las pugnas internas de la CGT, o sea que experimente los mismos problemas que viene afrontando el triunvirato.

En ese contexto, si el nuevo proceso de diálogo que se puso en marcha entre la CGT y el Gobierno cosecha logros para la central obrera la continuidad del triunvirato podría lograrse, mientras que si fracasa nuevamente se generará un mar de fondo que podría volver a hacer entrar en crisis a la conducción colegiada y disparar un movimiento hacia la elección de un secretario general.

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