02 de Julio
de 2022
Fuera de Megáfono.

El sindicalismo sciolista busca aislar a Moyano pensando en la futura unidad de la CGT

27. 07. 2015

Los dirigentes que forman la “pata gremial” que apoya la candidatura del gobernador ajustan la estrategia para dejar al camionero fuera de una futura unidad de la central obrera. La llegada de dirigentes de otros espacios consolida este camino.

Lejos del protagonismo que se esperaba que tenga hace un tiempo, las PASO son una cuestión ajena para Hugo Moyano. El líder camionero está envuelto en los avatares de comandar Independiente, lejos de los movimientos políticos y sindicales que se dan de cara a las primarias. Con su partido político afuera de la contienda, el dirigente se centra en sus obligaciones deportivas, y cada tanto aparece para potenciar su perfil opositor. Pero esta distancia le está trayendo problemas, por lo menos en el plano gremial. Es que los últimos movimientos en torno a la candidatura de Daniel Scioli muestran un aglutinamiento de dirigentes pertenecientes a las tres variantes de la CGT, incluyendo la que comanda él. Para algunos, esto sería el germen de la unidad futura, bajo el paraguas de un nuevo gobierno justicialista. Para esto, se prepara un gran acto de respaldo, para terminar de aislar a Moyano y recortarle el poder.

El sindicalismo sciolista no está formalmente presentado en sociedad, pero ya tiene una base amplia, que con el correr de los días (y el aumento de la intención de votos del gobernador bonaerense) parece ensancharse más. A los gremios industriales –base de la CGT que conduce el metalúrgico Antonio Caló –se fueron sumando la mayoría de los integrantes de la central más cercana al gobierno, incluyendo quienes apostaban a otros posibles candidatos, como Omar Viviani (que había anunciado su apoyo a Sergio Urribarri) y Sergio Sasia (jugado en la precandidatura de Florencio Randazzo.

A estos se fueron sumando más dirigentes, que forman un núcleo de la futura “Mesa Sindical Scioli Presidente”, y que tendrá expresiones del moyanismo y la CGT azul y Blanca, que dirige Luis Barrionuevo. En un reciente encuentro, se pudo ver a Omar Plaini (canillitas) y Amadeo Genta (municipales de la Ciudad de Buenos Aires) junto a los dirigentes sciolistas, lo mismo que Roberto Solari (guardavidas) y Rubén Sandoval (perfumistas). Los dos primeros son parte de la CGT Azopardo, y los otros dos de la central barrionuevista, lo que marca que hay espacio para todos, siempre que se apoye al gobernador.

“La unidad del movimiento obrero es lo que esperamos todos. Si se da va a ser bajo un gobierno peronista, como el que representará Scioli”, afirmó a Gestión Sindical una fuente cercana al armado del gobernador. Además, adelantó que el acto presentación será recién pasadas las primarias, cuando estén más claras las posibilidades de suceder a Cristina Fernández de Kirchner. “Scioli no tiene prejuicios de los dirigentes, siempre y cuando aporten al bienestar del país”, remarcó la misma fuente.

Desde el sindicalismo, mantienen la calma, y la dirigencia que no está desde hace tiempo alineada al oficialismo esquiva definiciones. Para muchos no sólo los resultados de las primarias serán clave. La reunión pendiente entre la dirigencia del transporte y Scioli puede ser la puntada final de una unidad más amplia, que obligue a los más opositores –léase Moyano –a tomar postura. Este encuentro, afirman fuentes de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) “no tiene fecha definida, pero será seguro después de las PASO”. Un triunfo contundente del gobernador, más algunos puentes que se consoliden, pueden sumar apoyos importantes del sector que este año motorizó nada menos que dos paros nacionales. “Hay que ver que propone, pero nadie descarta apoyar a Scioli sin da las respuestas esperadas”, agregó un dirigente, en estricto off the record.

Casi como una respuesta a este plan de aislamiento, Moyano profundizó su perfil opositor. Junto con Pablo Micheli cargaron duro contra el gobierno y los gremios que participaron del Consejo del Salario, por el aumento del salario mínimo anunciado esta semana. “El monto que han dispuesto es lamentable, porque recién a partir de enero será cobrado, mientras tanto va a haber más inflación y el aumento va a desaparecer. Todo es una falacia, es una mentira total. La Presidenta ha logrado, una vez más, faltarle el respeto a los trabajadores”, criticó con dureza el camionero. Al otro día, para dejar claro que las críticas no son un apoyo a la oposición, Facundo Moyano adelantó que su padre no se inclinará por ningún candidato en las PASO. “Será neutral”, aseguró, y dijo que esperará al nuevo presidente para interpelarlo “como sindicalista”.

A muchos sorprendió que Moyano fuera a la sede de la CTA para hacer la conferencia, cediera de alguna manera la iniciativa a Micheli, quien organizó la jornada y lo sumó. Esto, insisten, habla de la postura en la que quedó entre la dirigencia cegetista. No se descarta que en la cabeza de Moyano esté armar otro polo sindical opositor por fuera de la CGT, como aquel mítico Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), que resistió las políticas menemistas y que fue el germen del poder posterior del camionero, que unificó la central y se erigió como su conductor, hasta que las desavenencias políticas y los rencores cosechados (muchos le reprochan los sindicatos paralelos o listas opositoras que apoyó en varios gremios) terminaron de romper el delicado equilibrio. En este panorama de fragmentación, la unidad parece difícil, pero ya se trabaja para ella, dejando en un lugar marginal a Moyano, algo que muchos dirigentes esperan desde hace años.

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