domingo 19 de mayo de 2019
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El primer informe sobre salarios de mujeres da una brecha de 26 puntos respecto a los hombres

El trabajo del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) es el primer reporte oficial en comparar los ingresos por género, y determinó que las mujeres ganan 26,2 por ciento menos. La diferencia está por encima del promedio mundial. Además, se detectó baja participación de mujeres en cargos electivos y sindicatos, pese a que existe un cupo sindical femenino.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

En su último informe del INDEC, se confirmó que el desempleo afecta más a las mujeres, que tienen una tasa 7 puntos más alta que los varones. Este dato no hace más que consolidar las desigualdades por género que existen en el mercado laboral. Esto se traslada a los ingresos, que siguen siendo diferentes según el sexo del empleado. Esta semana, por primera vez un informe le pone cifras concretas a esta brecha. Según el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), en la Argentina las trabajadoras ganan 26 por ciento menos que sus pares hombres, una diferencia que está por encima del promedio mundial, que es muy variado y que salvo en los países nórdicos se mantiene pese a los esfuerzos.

Este trabajo, inédito en su tipo, además asegura que las mujeres trabajan más horas por semana, y dedican más del doble de tiempo en tareas no remunerativas, es decir, tareas domésticas o el cuidado de los niños. Esta es otra faceta de las diferencias de género que existen en el sector laboral, que incluye el incumplimiento de la ley de cupo femenino sindical, que rige hace casi dos décadas.

El informe del INAM es el primero de su tipo, y busca poner cifras a la disparidad de género en el mundo del trabajo. En cuanto a la brecha salarial, el trabajo, al que tuvo acceso Gestión Sindical, remarca que “beneficia a los hombres en un 26,2 por ciento en promedio”.

“Además, los Indicadores nacionales de género tienen en cuenta el trabajo remunerado y el no remunerado (doméstico y de cuidado), y muestran que las mujeres trabajan, en promedio, 57 horas por semana, siete más que los varones”, agregó el informe. Al desglosar ambos tipos de ocupaciones, resulta que los varones dedican 17 horas por semana al trabajo no remunerado y las mujeres 42, lo que reduce “de manera significativa sus posibilidades de dedicar más tiempo a un empleo pago”.

El instituto aclaró que los indicadores fueron elaborados a partir de diversas fuentes, como censos, datos del Ministerio del Interior de la Nación y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La brecha salarial que registró el INAM es mayor a la que detectaron otros estudios años anteriores, y marca un empeoramiento de los indicadores de igualdad en el país. En el período 2009-2010, el Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina (CEMyT), una entidad vinculada a la CTA de los Trabajadores, determinó que “las remuneraciones mensuales de las mujeres argentinas se sitúan en un 24,6 por ciento debajo del ingreso percibido por los varones”.

Es decir, que la brecha se amplió casi dos puntos. Además, la brecha salarial está por encima del promedio mundial. En los 35 países que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que incluye a naciones como Estados Unidos, España, Japón, Grecia, Corea del Norte y Chile entre otros, en promedio la brecha salarial es del 14,3 por ciento.

En Alemania, por ejemplo, las mujeres cobran un 21 por ciento menos que los hombres, pese a que en ese país rige la llamada Ley Para el Fomento de la Transparencia en las Estructuras Salariales, que establece que una mujer puede pedir información sobre los haberes de sus compañeros a sus empleadores. En México, la brecha es del 16,7 por ciento, aunque en ese país la mayor preocupación es la alta tasa de desempleo femenino, que llega a casi el 50 por ciento.

En los países nórdicos se encuentran las menores brechas. No por casualidad tres países de la región (Islandia, Noruega y Finlandia) encabezan el Índice Global de la Brecha de Género, que mide los niveles de igualdad en varios aspectos, incluyendo el laboral.

Además, el informe el INAM midió el nivel de representación de las mujeres en los cargos políticos. En este sentido, determinó que sólo el 9,5 por ciento de las intendencias del país son ocupadas por mujeres, mientras que hay un 16,7 por ciento de las provincias son gobernadas por mujeres. En los sindicatos, las mujeres ocupan el 18,3 por ciento de las de las secretarias, subsecretarías y prosecretarías.

En la última composición de la CGT, por ejemplo, en el triunvirato y las 25 secretarías, sólo dos fueron ocupada por mujeres, y una de ellas (Sandra Maiorana), renunció en abril de este año, dejando a Noemí Ruíz (modelos) como la única representante de género, pese a que existe como en las listas de legisladores una ley de cupo femenino sindical.

Aprobada a fines de 2002, la ley 25.674 busca fomentar la “participación femenina en las unidades de negociación colectiva de las condiciones laborales”, en función de la cantidad de trabajadores en la rama o actividad de que se trate, así como la integración de mujeres “en cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales”.

Esta norma establece que “cada unidad de negociación colectiva de las condiciones laborales deberá contar con la participación proporcional de mujeres delegadas en función de la cantidad de trabajadoras de dicha rama o actividad”. El porcentaje establecido es igual al legislativo: 30 por ciento.

“En algunos gremios el cupo femenino se cumple, pero son los mínimos. Incluso en sectores donde la mayoría son mujeres, en las conducciones hay casi siempre hombres”, le dijo a Gestión Sindical una dirigente, en estricto off. Es que muchas veces llegar a lugares de decisión se vuelve una tarea “casi imposible”.

Las mujeres gremialistas piden mayor compromiso de las autoridades laborales, para que se cumplan las leyes de cupo. “El ministerio de Trabajo (hoy secretaría) nunca se involucró en el tema, que debe nacer de los propios gremios, pero que debe ser impulsado además por las autoridades”, agregó la misma dirigente. En este sentido, el verticalismo de las estructuras sindicales y la falta de renovación atentan contra la participación femenina. “Recién ahora, con la movilización masiva, los compañeros admiten que a los sindicatos les faltan incorporar nuestras reivindicaciones, que por años fueron ignoradas por la dirigencia”, admitió la fuente consultada.

La brecha laboral es parte de la desigualdad que sufre la mujer en el mundo laboral. Como informó Gestión Sindical hace unas semanas, las propias cifras del INDEC muestran que el desempleo tiene un alto impacto en mujeres, en especial jóvenes. Del último informe del organismo se desprende que “dos de cada tres personas que perdieron su empleo son mujeres”.

El número de mujeres que se quedaron sin trabajo asciende a 72 mil en el último período. A partir de los datos oficiales, el CETyD de la Universidad Nacional de San Martín analizó el comportamiento del mercado laboral.

“Con el objetivo de compensar esa caída de los ingresos de los hogares, 240.000 personas salieron a buscar trabajo”, destacó la casa de estudios. Ese fenómeno, agrega, “se explica exclusivamente por el comportamiento de las mujeres.

Es que de las 240.000 personas que salieron a buscar trabajo, 200 mil fueron mujeres” precisó el informe. “Pero como el mercado de trabajo ha tenido un dinamismo insuficiente para satisfacer las necesidades del total de la población, poco más que la mitad de las personas que salieron a buscar trabajo lo consiguieron”, agregó.

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