07 de Julio
de 2022
Fuera de Megáfono.

Después del paro de ATE, se afianza la idea de “unidad en la acción” de las dos CTA

02. 03. 2016

La dirigencia marchó junta el martes pasado, mostrando que los une el rechazo a las políticas del macrismo. Desde el sector de Pablo Micheli afirman que a esta unidad “no le ponemos nombre ni apellido”. En tanto, Pedro Wasiejko aclaró que “no renegamos de cualquier posibilidad de avance o de acuerdo”. Los líderes de ambos espacios ya se reunieron para analizar el presente y el futuro.

Si algo dejó la marcha del martes pasado, en el marco del paro nacional de ATE, fue que varios sectores comenzaron a sentir la necesidad de acercarse para hacer frente a las políticas del gobierno nacional. La foto de la dirigencia de las dos CTA bajo la misma bandera y la misma consigna fue algo novedoso, ya que desde la fractura del 2010, ambos espacios no dejaron de lanzarse dardos por sus posturas políticas y gremiales. Pero como suele decirle, no los une el amor sino el espanto, y luego de la movilización del 24 de febrero se abre una parte a un espacio de unidad. Desde ambas versiones de la central alternativa aclaran que esta unidad no será orgánica o partidaria, pero sí de acción contra los despidos y el intento de criminalizar la protesta social y gremial. Cada uno defiende cómo actuó en el pasado, y no le cierran la puerta a lo que viene.

La unidad en la acción de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores se viene perfilando desde que Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada, y comenzaron los despidos masivos en el Estado. Incluso los titulares de ambas centrales, Pablo Micheli y Hugo Yasky respectivamente, se reunieron en el verano para charlar de esta posibilidad. De ese encuentro, más otros informales entre la dirigencia de ambos lados, se fueron armando los espacios que hoy serían el pilar para una agenda común de reclamos, que según confirman enfrente el ajuste que quiere imponer el gobierno.

“Para nosotros es posible comenzar un proceso de unidad en la acción”, le adelantó a Gestión Sindical José “pepe” Peralta, titular de la CTA Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. El dirigente recordó que “cuando en 2011 decidimos avanzar en una protesta de este tipo, no le ponemos nombre ni apellido”. “Nosotros seguimos con las mismas consignas y metodologías de protesta, lo que cambió fueron algunos actores, que antes por la relación partidaria aparecen, como es el caso de la CTA de los Trabajadores, y otros desaparecen, como la CGT de Hugo Moyano”, analizó Peralta.

Del otro lado, coinciden en la necesidad de unirse ante lo que vienen. Para Pedro Wasiejko, secretario Adjunto de la CTA de los Trabajadores, “cualquier acercamiento es bueno”. “En la Argentina se necesita que haya ámbitos o instancias donde los que tienen una base de pensamiento en común trabajen en conjunto”, afirmó en diálogo con Gestión sindical Wasiejko. En este punto, el dirigente aseguró que entre los sectores gremiales y del campo popular deben aprender a sumar esfuerzos. “Debemos tener la practicidad de saber que si hay una agenda importante y necesaria para los trabajadores, no tengamos ninguna limitación política”, agregó.

La CTA se fracturó a fines de 2010, cuando en sus primeras elecciones de la historia los sectores se adjudicaron el triunfo, lo que derivó en el quiebre. Mucheli se declaro ganador, pero la justicia hizo lugar una denuncia para que se votara nuevamente en tres provincias (Tucumán, Mendoza y Misiones) más unas 50 meses en la Provincia. Eso nunca sucedió, ya que antes se produjo la fractura. Yasky contó en su momento con el apoyo del gobierno nacional, que a través de la cartera laboral le otorgó la personería gremial, además del gesto político de sumarlo a las conversaciones del Consejo del Salario. En tanto, Micheli y los suyos comenzaron a construir su espacio propio, apoyados en la estructura de ATE y otros gremios estatales que quedaron de ese lado de la brecha. En 2014, ambas partes firmaron un acta en el Ministerio de Trabajo que formalizaba el quiebre, y le daba instrumentos legales a ambos para seguir por su camino.

“Cuando hablamos de unidad en la acción la primer consigna es solucionar los problemas de los trabajadores, y el que salga a pelear bienvenido sea. Esto no implica una unidad de pensamiento, solo unidad de acción para hacer masivo el reclamo de los trabajadores”, reconoció Peralta. En esto coincide Wasiejco: “no renegamos de cualquier posibilidad de avance o de acuerdo”. Por el momento, se sumarán a protestas o eventos concretos, sin alterar la autonomía de ambas conducciones. Pero hace tiempo que las condiciones política cambiaron, y se está más cerca de las coincidencias que las diferencias.

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