25 de Mayo
de 2024
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Coca-Cola presentó un preventivo de crisis pero sus trabajadores dicen que es “una farsa”

21. 02. 2019

La empresa FEMSA inició el procedimiento ante las autoridades laborales, que incluye un plan de reestructuración que incluye despidos y suspensiones. Pero los empleados dicen que se trata “de un intento de flexibilizar las condiciones de trabajo”, y resisten la medida. Camioneros de declaró en estado de “alerta y movilización”.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Como ya hicieron otras grandes empresas como Carrefour o FATE, la embotelladora de Coca-Cola presentó ayer miércoles un procedimiento preventivo de crisis, que generó alarma entre sus trabajadores. La firma FEMSA realizó este paso previo al despido de personal o cierre de sectores ante la secretaría de Trabajo nacional, para su planta Alcorta, ubicada en la localidad porteña de Pompeya. Según se conoció en un primer momento, la iniciativa se da bajo un argumento usado por otras firmas: una crisis por la caída en sus ventas a consecuencia de la recesión. Pero como en otros casos, los empleados no creen en los argumentos de la empresa, que comercializa la bebida líder en el segmento gaseosas. Los trabajadores de la planta rechazaron la maniobra empresarial, y la vincularon otras movidas similares: intentar flexibilizar las condiciones de trabajo en el lugar. Esta tarde se realizará una radio abierta frente a la fábrica, a la espera de la primera reunión convocada por el Ministerio de Producción, que será mañana viernes. El gremio camioneros, uno de los tres con representación en el lugar, se declaró en “estado de alerta y movilización”.

El preventivo de crisis de Coca-Cola generó alarma por el paso de la firma, y porque es otra de las empresas de primer nivel que se dice afectada por la crisis del consumo que atraviesa el país. Según informaron desde FEMSA, se le presentará al gobierno nacional un plan de reestructuración que contemplaría reducción de personal y suspensiones, “en medio de una crisis por la caída en sus ventas a consecuencia de la recesión”. La firma de capitales mexicanos se reunirá mañana viernes con el ministro de Producción y Trabajo Dante Sica, que convocó a una negociación con los gremios que representan a los trabajadores, para intentar salvar esta situación. El pedido se hace para la planta Alcorta, ubicada en Pompeya, y donde trabajan 650 personas. Ese pedido se encuentra en análisis, donde los representantes de la firma expusieron “la crítica situación de la empresa”. Específicamente señalaron dificultades” en el funcionamiento de atención en la bodega de la planta y en el turno de una de las líneas de producto”.

La noticia fue como un balde de agua fría para los empleados y el mundo del trabajo en general. En el lugar hay dos gremios de peso: el Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Aguas Gaseosas y Afines (SUTIAGA), y Camioneros. “Los trabajadores estamos denunciando que este pedido es fraudulento, Coca-Cola no tiene ninguna crisis, no es más que una flexibilización laboral”, le dijo a Gestión Sindical Cristian, uno de los voceros de la planta. Para evitar este paso, se realizará esta tarde a las 17 en la puerta de la fábrica una radio abierta, que será “la primera actividad de una gran acción que vamos a realizar los trabajadores para defender nuestros puestos de trabajo”. Por su parte, la Lista Marrón, opositora a la conducción del SUTIAGA, emitió un comunicado donde recordó que hace un tiempo “la empresa despidió de forma persecutoria a activistas sindicales y ahora hacen maniobras para eludir y no acatar los fallos de la justicia que ordenan la reinstalación de Marcelo Romero, despedido de manera discriminatoria”. Además, este espacio le pidió a la conducción del gremio que convoque a una asamblea para definir un plan de lucha.

En tanto, los camioneros también reaccionaron a la situación. La rama de aguas y gaseosas se declaró el mismo miércoles en estado de “alerta y movilización” con motivo del conflicto en FEMSA. “La empresa multimillonaria Coca Cola-FEMSA pide a las empresas que la distribuyen, de manera cobarde y desleal, presentar un estado preventivo de crisis falso”, criticó el sindicato a través de un comunicado oficial. Recordaron que la organización “ya venía reclamando insistentemente en contra del trabajo informal en negro, lo que generaba la disminución de 650 puestos laborales para compañeros de nuestro gremio”. “Por tal motivo, la rama de aguas y gaseosas se declara en estado de alerta y movilización. En rechazo a esta medida que toma una de las empresas más beneficiada por el Gobierno derechista actual”, continuó el organismo que lideran Hugo y Pablo Moyano. Este último dijo este jueves a la mañana que “vamos a darle pelea” al intento de la empresa de reducir puestos laborales. En todo el país, esta rama tiene unos 1.500 afiliados.

El estruendo por la crisis de Coca-Cola hizo reaccionar al gobierno, que rápidamente confirmó que funcionarios del Ministerio de Producción y Trabajo recibirán mañana viernes a representantes de la embotelladora y sindicalistas para avanzar en un plan de reestructuración de la compañía. La reunión fue convocada para “analizar cuáles son las alternativas existentes y el camino a seguir”, luego de la celebrada por las partes este miércoles cuando se expuso por primera vez la situación de la planta de la empresa en el barrio porteño de Nueva Pompeya. Pero un sector de los empleados cree que se trata de una maniobra para ajustar. “FEMSA presentó un preventivo de crisis que no es otra cosa que buscar amparo legal para llevar a cabo un plan de despidos masivos e imponer una mayor flexibilización laboral a los trabajadores”, dijeron de la Lista Marrón.

La relación de la empresa y los gremios es compleja, a partir de la resistencia a algunas de las políticas laborales de la firma, que incluye el despido de algunos activistas sindicales. En 2018, la empresa otorgó un aumento del 20 por ciento en tres cuotas, según afirman algunas versiones, muy lejos de la inflación real. Además, Coca-Cola aumentó los precios de sus productos un 60 por ciento sólo en los últimos 6 meses. José Luis Barberán, ex empleado de FEMSA despedido en julio de 2018, dijo en declaraciones radiales que la empresa “viene despidiendo personal, en ese momento fueron 42. Fue un arreglo de 38 personas despidos encubiertos y quedamos cuatro compañeros luchando por la reincorporación”. “Hoy, supuestamente, la empresa le echa la culpa a la economía actual. Con este preventivo de crisis, lo que está diciendo es que le bajaron las ventas, pero la misma planta Alcorta sigue produciendo, en 2018 tuvo una compra millonaria en Montevideo Refrescos, con una inversión de 250 millones de dólares”, explicó.

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