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Bono solidario: alarma gremial porque algunos sectores aseguran que no pueden afrontar su pago

31. 01. 2020

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Distintas cámaras empresariales pusieron en duda el desembolso de los 4 mil pesos decretados por el gobierno por la situación económica que atraviesas. El sector salud es el más comprometido, ya que clínicas, farmacias y laboratorios de análisis clínicos coinciden en la imposibilidad. Estaciones de servicio dicen lo mismo, pero el Ministerio de Trabajo presiona para que cumplan. Frigoríficos pagarán, pese a versiones de una negativa. El bono llegará al campo, excluido por el decreto original.

Mediante el decreto 14/2020, el gobierno nacional estableció el pago de un “bono solidario”, una medida que beneficia a trabajadores del sector privado, que luego se extendió a los estatales nacionales. El pago de 4 mil pesos –desdoblados en dos veces, 3 mil en enero y mil en febrero –corresponde a un adelanto de las paritarias del año, y busca recomponer el poder adquisitivo luego de un 2019 con una inflación que superó el 50 por ciento.

La iniciativa incluye a todos los sectores de la actividad, y fue celebrada por los gremios, en el marco de las primeras medidas de alivio tomadas por el flamante gobierno. Pero a medida que pasa el tiempo, algunos voceros empresariales comenzaron a poner en duda la posibilidad de hacer frente al pago, lo que encendió las luces de alerta.

Si bien el Ministerio de Salud afirmó que su pago “es obligatorio”, su aplicación no es pareja, y muchos trabajadores hasta ahora no fueron notificados de su inclusión. El sector salud aparece como el de mayor resistencia al bono, ya que clínicas, farmacias y laboratorios de análisis clínicos aseguran que no pueden pagarlo, por la crisis que vive el sistema de seguridad social. Las estaciones de servicios hicieron igual planteo, y lograron la “adhesión” del gremio del sector. Una versión puso a los frigoríficos entre los que declinaban de pagar, pero un sindicato desmintió eso. En tanto, los peones rurales, inicialmente excluidos del beneficio, lo recibirán según una medida de la comisión que regula la actividad.

El pago de bono solidario debe formalizarse en los próximos días, y la dirigencia gremial alerta que hay sectores que están pensando en no hacerlo. En el área de salud, los principales actores afirman que no pueden pagar esa suma, lo que puso en alerta a los sindicatos. Las clínicas y sanatorios ya habían anunciado la imposibilidad de pagar el bono de fin de año de 5 mil pesos, y reiteraron esta situación con el nuevo beneficio, otorgado por el actual gobierno. A estos se le sumaron las farmacias, que afirmaron que la crisis de la seguridad hace que muchos de estos comercios no puedan hacer frente a esta erogación.

“La caída de la venta de medicamentos, el atraso en el pago de obras sociales, en especial el PAMI, y la situación general de la economía hace que muchas farmacias no puedan pagar el bono a sus empleados. Para cumplir el Estado deben hacer lo propio con la deuda que tiene”, le dijo a Gestión Sindical un dirigente del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires. En ese distrito, el PAMI y la obra social bonaerense IOMA le deban “millones de pesos” a las farmacias, y hasta que no haya una regularización de esta deuda la mayoría no puede pagar el bono. “Alguno pudieron pagarlo ya, pero la mayoría no. PAMI debe facturas desde septiembre del año pasado, y promete pagar en cuotas la deuda, lo cual hace imposible. Ante esto, desde la Asociación de Empleados de Farmacias (ADEF), gremio enrolado en la Corriente Federal, está “en alerta” siguiendo cada caso.

Además de las farmacias, otros integrantes del sector no están en condiciones de pagar el bono solidario. La Federación Bioquímica de la provincia de Buenos Aires, que nuclea a unos 1.500 laboratorios de análisis clínicos, dio a conocer un comunicado “la acuciante situación”, que no le permite “cumplir con las obligaciones del pago del bono de 4 mil pesos a los empleados del sector que deberá comenzar a cancelarse a partir de febrero, por falta de financiamiento”.

“Para intentar encontrar alternativas que permitan una solución a este problema, FABA ha reclamado ante IOMA, PAMI, obras sociales y empresas de medicina prepaga el ajuste de los valores arancelarios de los convenios que la entidad mantiene dichos financiadores para poder hacer frente a los aumentos salariales dispuestos por el decreto 14/2020 del Poder Ejecutivo”, remarcó la entidad, que además solicitó “reuniones con los ministros de gobierno para encontrar algún tipo de medida que alivie la asfixia impositiva que sufre el sector”.

Un caso particular es el de las estaciones de servicio. El sector pidió ser exceptuado de la obligación de pago, ya que “en 2019 entregaron una suba superior a la inflación”. Mediante una carta enviada el Ministerio de Trabajo, los expendedores anunciaron que el sector atraviesa “una situación crítica por la caída de ventas, el incremento sostenido de costos e impuestos, dificultades financieras por las altísimas tasas del mercado, como así también los elevados aranceles en tarjetas de crédito y débito”.

“Esta compleja situación repercute directamente en nuestra rentabilidad y genera cada vez más la necesidad de ingresar crecientes aportes de capital de trabajo, al solo efecto de mantener la subsistencia del negocio”, remarcaron. Desde el gremio del sector, que comanda el líder de la CGT Carlos Acuña, negocian con el sector “alternativa”, y se mostraron comprensivos por la situación, aunque aseguran que los empresarios “no están colaborando para nada” en la búsqueda de una salida. Terció casi de inmediato el titular de la cartera laboral, Claudio Moroni, que aseguró que “el bono es obligatorio”, al contestar la carta enviada por los estacioneros, rechazando cualquier dilación en su pago.

En tanto, esta semana una agrupación clasista del sector de las carnes denunció que la Cámara de Frigoríficos Exportadores no iba a pagar el bono solidario, porque “plantea que ya está incluida en las cuotas paritarias del acuerdo que se firmó en noviembre pasado”. La Lista Roja de ese sector reclamó realizar asambleas en los puestos de trabajo, y pidió un plan de lucha para lograr el pago de la suma adicional. Pero la versión fue rechazada. “El bono se va a pagar en enero, como a todas las actividades, lo que se está diciendo no es cierto”, le dijo a Gestión Sindical el delegado de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Carne y Afines de la República Argentina (FESITCARA) Walter Espinoza.

El dirigente recordó que la paritaria sectorial vence en abril de este año, “y todavía nos queda la revisión de 2019”. Pese a esto, “el bono se paga”. “Es cierto que algunos frigoríficos no se ponían de acuerdo con el momento del pago, si era en la primera o segunda quince, pero se está pagando, para todos los trabajadores”, agregó Espinoza, que pertenece a la firma Ecocarnes.

Por último, incluso los peones rurales, excluidos originalmente del pago del bono, tienen todo arreglado para sumar este pago. Esta semana, en el Ministerio de Trabajo, se reunió la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), que acordó el pago del bono de 4 mil pesos, además de una actualización salarial para los trabajadores del sector.

Según la información suministrada por el UATRE, el gremio del sector, hubo acuerdo en los puntos principales en la reunión de la CNTA, incluyendo el pago del bono solidario, que se pagará en las mismas condiciones que estableció el decreto para el resto de los privados. Asimismo, se puso en vigencia la cláusula de revisión prevista en el acuerdo anterior, por la cual en este mes debía analizarse la actualización salarial en base al “Peón General” como categoría básica. El acuerdo en este caso fue de un incremento del 20,15 por ciento a partir del 1º de febrero próximo.

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