Ademys no descarta un paro docente después de las vacaciones, contra la reforma por decreto de Macri
Ademys no descarta un paro docente después de las vacaciones, contra la reforma por decreto de Macri.
El Gobierno porteño modificó de manera inconsulta el estatuto en CABA. CTERA también habilitó la posibilidad de un paro docente.
A través de un decreto firmado por el intendente Jorge Macri y la ministra de Educación, Mercedes Miguel y publicado un día antes del comienzo de las vacaciones de invierno, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires modificó el Estatuto Docente , aplicando lo que, según los sindicatos de la actividad, es una reforma laboral de hecho.
El Decreto 256/2026 se traduce en modificaciones en las condiciones de trabajo de docentes de todos los niveles y, si bien ya fue firmado, la idea oficial es aplicarlo de manera plena a partir del ciclo lectivo 2027.
Qué cambia en el estatuto de CABA
De acuerdo con la argumentación oficial, los cambios apuntan a «modernizar» y «mejorar» la escuela pública. Para la asociación gremial docente Ademys, por el contrario, el decreto deja de lado la idea de dar mejores herramientas para enseñar y pone en su lugar un sistema de premios y castigos que apunta solo a controlar al personal.
«Esta reforma va de la mano con la política laboral de ajuste que lleva adelante el presidente Javier Milei a nivel nacional», plantearon desde el sindicato.

Uno de los aspectos más conflictivos que señalan es la implementación de lo que definen como un esquema de «presentismo encubierto» que no solo aplicaría a lo salarial sino también a las calificaciones que determinan el mérito para obtener ascensos.
Según el nuevo sistema, si un docente no llega a tener el 90 % de asistencia a lo largo del año, no va a poder la nota de «Sobresaliente» o «Muy Bueno» en su evaluación.
De tal modo, faltar por enfermedad, pedir una licencia prevista por ley o, incluso, ejercer el derecho a la protesta mediante un paro, impediría avanzar en la carrera docente.
Límites a los ascensos
Más allá de ese punto concreto, se reducen los días de licencia: baja la licencia por examen de cinco días a tres, y se recortan los permisos por asuntos particulares para quienes tienen más de un cargo.
«Queda claro que se castiga a quienes estudian para perfeccionarse y se empuja a los maestros a ir a trabajar aun estando enfermos», denunciaron desde el gremio.
Otro punto cuestionado del decreto es que la trayectoria escolar deja de tener valor, ya que los años de antigüedad pierden relevancia en los concursos para ascender u obtener la titularidad en un cargo.
Pero, más importante que eso, se le deja de dar puntaje a las investigaciones y las publicaciones hechas por los docentes.
En cambio, se les da más valor a la Licenciatura en Gestión que dicta la Unicaba (la universidad pública de la Ciudad de Buenos Aires) y también a otros de instituciones privadas, como la Universidad de San Andrés.
El caso del Yrurtia y la idea de un paro docente
La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) se sumó a los cuestionamientos, apuntó que cualquier modificación del Estatuto Docente debe surgir «de un proceso de diálogo democrático y negociación colectiva», y rechazó la decisión de llevar a cabo cambios mediante decisiones unilaterales.
La organización sindical advirtió que no acompañará medidas que, según evaluó, puedan implicar una precarización de las condiciones de trabajo, un debilitamiento de la carrera docente o la vulneración de derechos adquiridos.
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La dirigencia sindical no descartó acciones concretas de protesta que coincidan con el reinicio de clases e, incluso, la posibilidad de un paro docente.
Tomó, en ese sentido, la experiencia de los propios estudiantes que lograron impedir reformas, tal el caso de los alumnos de la escuela secundaria Rogelio Yrurtia que, después de una toma del establecimiento, frenó la implementación del programa de ajuste en las escuelas BA Aprende.




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