16 de Julio
de 2026
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El mundo al revés: los propios repartidores les deben a Pedidos Ya y Rappi casi $1.000.000 por cabeza

16. 07. 2026

Plataformas como Rappi y Pedidos Ya les dan créditos con intereses para que arreglen sus motos o bicicletas. Si no los toman, no trabajan.

La promesa de «ser tu propio jefe» y manejar tus propios horarios haciendo delivery para plataformas como Rappi y Pedidos Ya vuelve a chocar de frente con la realidad de los números oficiales.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) incluyó en su último reporte de deuda no financiera un revelador capítulo sobre la economía de plataformas. El dato central: los repartidores de aplicaciones de delivery acumulan una deuda promedio de casi $900.000 con las propias empresas para las que trabajan, que en lugar de proveerles los materiales de trabajo se los venden a crédito y con intereses.

Sin moto no hay delivery

Excluidos del sistema bancario formal por su condición de monotributistas sin ingresos fijos ni garantías tradicionales, los repartidores se están endeudando con las mismas empresas de plataforma que los emplean.

Mientras que en cualquier empleo bajo la Ley de Contrato de Trabajo las herramientas de producción corren por cuenta del dueño de la empresa, en la economía de apps el esquema es inverso.

Así, los trabajadores recurren a estos préstamos rápidos principalmente para reparar sus motos y bicicletas, o adquirir insumos básicos para poder seguir trabajando.

Rappi, Pedidos Ya, deliverys
El laberinto de los trabajadores de Rappi y Pedidos Ya: si no sacan el crédito para arreglar la moto, el algoritmo los castiga.

Es decir, se endeudan para financiar la herramienta que le genera ganancias a la plataforma. Además, se ven obligados a hacerlo porque parar temporalmente de trabajar no es una opción: el algoritmo de la plataforma los «castiga» y les retacea trabajo.

De acuerdo con los datos procesados, este fenómeno viene creciendo a pasos agigantados. La cantidad de repartidores endeudados con las plataformas aumentó un 177% en 2024 y sumó otro 122% de incremento durante 2025, lo que da un total acumulado del 514%.

El perfil de los afectados es mayoritariamente joven: el 70% de los deudores tiene menos de 40 años y se trata de trabajadores que tienen el delivery como única ocupación, a tiempo completo.

Al «buen trabajador» tampoco le alcanza

El informe del BCRA arroja luz también sobre una práctica novedosa y preocupante en términos de control laboral: el «colateral digital».

A diferencia de un banco, que puede pedir un recibo de sueldo o un bien como garantía para dar un préstamo, las apps otorgan estos créditos evaluando algoritmos de comportamiento laboral.

Influyen factores como antigüedad en la aplicación, cantidad de viajes o entregas realizadas, tasa de aceptación de pedidos y calificaciones en promedio otorgadas por los clientes.

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Solo acceden al crédito (y a montos significativos) aquellos repartidores que trabajan en «horas pico», que no rechazan viajes y que mantienen un ritmo de conectividad extenuante.

“El rendimiento laboral se convierte en la garantía del préstamo. Esto genera un mecanismo de coacción indirecta: el repartidor debe trabajar más horas para mantener la calificación que le permita acceder al crédito, y luego debe pedalear aún más horas para poder pagar la cuota, la cual se debita de forma directa de sus ingresos dentro de la plataforma (con un tope del 30%)”, dicen los especialistas del mercado laboral que analizan este fenómeno.

Es decir: al «buen trabajador» se lo «premia» permitiéndole sacar un crédito. Pero, a la vez, esto pone en evidencia que ser un «buen trabajador» no alcanza ni siquiera para estar al día con el pago de la deuda.

Las tasas desconocidas de Pedidos Ya y Rappi

La telaraña financiera de las aplicaciones de delivery no solo atrapa a los eslabones más débiles de la cadena de distribución. Los comercios gastronómicos asociados —en su mayoría pymes y locales de barrio— también están cayendo en este sistema de financiamiento cerrado.

Según el BCRA, las deudas de los comercios con las plataformas de delivery alcanzan un promedio de $6.000.000, utilizados para cubrir urgencias operativas como el arreglo de heladeras, compra de equipamiento o capital de trabajo básico.

Aunque desde las aplicaciones aseguran que ofrecen tasas «competitivas» e incluso más bajas que las de otras empresas fintech, no informan públicamente cuál es el Costo Financiero Total (CFT) de estos préstamos.

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Actualmente, la tasa de mora entre los repartidores de apps se ubica en el 11,7%. Si bien es ligeramente menor que, por ejemplo, la del sistema de tarjetas de crédito (12,7%), esto tiene que ver también con que la mora en el pago de tarjetas se encuentra en niveles récord. Además, ese 11,7% es más del quíntuple que dos años atrás.

Los analistas advierten sobre la sostenibilidad de este modelo a mediano plazo. Con ingresos que en la mayoría de los casos apenas cubren la canasta básica, destinar hasta un tercio de lo recaudado mensualmente a pagar una deuda contraída para arreglar la moto puede transformar este esquema en una «bola de nieve» de difícil salida.

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