Tras los malos números del INDEC, Caputo volvió a reconocer la importancia de los trabajadores en la economía
Tras los malos números del INDEC, Caputo volvió a reconocer la importancia de los trabajadores en la economía.
El ministro Luis Caputo justificó la caída en la actividad general recordando que en febrero hubo menos días laborables.
El ministro de Economía, Luis Caputo, hizo -de manera implícita- una defensa de la importancia de los trabajadores en la economía, al referirse a los números difundidos por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC.
Los datos dados a conocer este miércoles reflejaron una fuerte desaceleración de la actividad económica. El EMAE retrocedió 2,6% respecto de enero y 2,1% en la comparación interanual con febrero de 2025.
Para Caputo, esta sensible caída tuvo que ver con que en febrero de 2026 los trabajadores trabajaron menos que en febrero de 2025. «En 2026, el mes contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”, indicó el ministro.
A la vez, puso el foco en una cuestión que ya venía preocupando a las grandes centrales obreras desde que se conocieron los datos anualizados de Producto Bruto Interno (PBI) de 2025.
“Con relación a febrero de 2025, ocho de los 15 sectores que conforman el EMAE registraron crecimiento», precisó Caputo, aportando de este modo a los análisis que subrayan que mientras la economía (el PBI) crece, el poder adquisitivo general se cae.
El PBI no es para todos
Según los datos de actividad, el PBI registró un incremento del 4,4% en 2025, quebrando la racha negativa de los años 2023 y 2024 (con caídas del 1,9% y 1,3% respectivamente).
A pesar de que el indicador alcanzó un máximo histórico —ubicándose un 1,1% por encima del promedio de 2022—, el impacto en el mercado de trabajo y en el bolsillo de la clase trabajadora fue entre nulo y negativo.

Desde los cuadros técnicos del sindicalismo, en la CGT y en las dos CTA, coinciden en el diagnóstico de lo que pasa en la era Javier Milei. Hay una desconexión entre la macroeconomía y el bienestar social que se explica por una «economía a dos velocidades» como les gusta decir a los especialistas.
Mientras los sectores vinculados a la exportación primaria y la extracción de recursos naturales traccionan los números hacia arriba, el entramado productivo que sostiene el empleo formal y el consumo interno sigue sumergido en una crisis de difícil salida.
Un modelo desigual
Según el análisis del EMAE, el sector agropecuario (impulsado por una cosecha de trigo récord) registró una suba del 25% mensual en el cierre de 2025. Por su parte, la energía avanzó un 4,9%, favorecida por picos de demanda y el desarrollo de infraestructura sectorial. Sin embargo, ambos son sectores intensivos en capital pero no en mano de obra.
En el otro extremo de la balanza, la industria manufacturera registró una caída interanual del 2,6%, lo que significó una retracción de 0,5 puntos en el crecimiento general del PBI. El comercio no corrió mejor suerte, con una baja del 3,2% interanual que restó otros 0,4 puntos al índice.
La construcción, sector termómetro del empleo informal y de baja calificación, se mantuvo estancado, sin aportar dinamismo a la recuperación.
Esta dinámica se refleja también en el comportamiento del consumo privado. Si bien el rubro creció un 7,9% en 2025, el informe destaca una composición sumamente heterogénea y preocupante para la producción nacional.
El impulso provino mayoritariamente de los bienes de consumo importados, que se dispararon un 54% anual en cantidades, y de bienes durables como electrodomésticos (34%) y autos (48%). En contraste, el consumo masivo —alimentos, limpieza y artículos de primera necesidad— apenas presentó una recuperación parcial del 2,4%, tras haberse desplomado un 16,4% durante el 2024.
Inversión y mercado financiero: el foco de Caputo
En lo que respecta a la formación de capital, la inversión creció un 16,4%. No obstante, las fuentes estadísticas advierten que este repunte parte de una base sumamente deprimida, luego del derrumbe del 17,2% registrado el año anterior. Mientras tanto, el sector público ha dejado de actuar como motor económico, con un consumo gubernamental que apenas avanzó un 0,2%.
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El desinterés por la reactivación del mercado interno se evidencia también en el plano financiero, tal como advierten los gremialistas que siguen las cifras oficiales. El Tesoro Nacional ha centrado sus esfuerzos en testear la capacidad de financiamiento mediante la emisión de nuevos bonos en dólares.
Esta estrategia busca extender los plazos de vencimiento ante los compromisos por más de 30.000 millones de dólares que el país enfrenta entre 2026 y 2027, incluyendo deudas privadas y el remanente de los Bopreal.




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