150.000 empleos en riesgo: la UTA advirtió que el servicio de colectivos está al borde del colapso.
«Somos protagonistas», avisó Roberto Fernández, y le pegó al Gobierno por meterse en las paritarias de los choferes de colectivos.
En medio de una ola de paros que se viene dando en todo el país por reclamos salariales, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de Roberto Fernández advirtió que el servicio de colectivos está al borde del colapso, lo que pone en riesgo 150.000 empleos. Además, el gremio responsabilizó por la situación principalmente al Gobierno nacional y también a los empresarios.
Los paros del sindicato de los choferes que complicaron especialmente al sur del Conurbano desde la semana pasada, se dan también en el contexto de una interna sindical: hace una semana, la UTA se retiró de la votación de autoridades de la CGT después de haber quedado relegada en el reparto de cargos.
Con estas medidas de fuerza, el gremio de Fernández, además de protestar por la cuestión salarial -un reclamo que no es nuevo-, muestra el poder de fuego que puede tener por sí solo y que, del mismo modo, le puede escamotear a la CGT en caso de no plegarse -como ya ocurrió una vez- a un paro general.
«Para que la opinión pública sepa, el sistema de transporte urbano de pasajeros se financia con un sistema complejo y poco claro de subsidios, donde participan el Estado nacional, los Estados provinciales y los municipales, y con tarifas que se ajustan por arriba de la inflación», señaló un comunicado de prensa de la UTA.
En el texto también se planteó que «para que funcione el sistema deben estar presentes los trabajadores, los empresarios y el Estado en sus diversos niveles. Hoy hay dos sectores que no dicen nada: empresarios y el Estado. Por eso es que una vez más los trabajadores decidimos hablar».
Una advertencia de Fernández
El gremio remarcó que la administración de Javier Milei se retiró de la discusión sobre el funcionamiento pero se entromete en la salarial evitando que las paritarias «sean realmente libres».

«Al día de hoy, hay numerosas líneas de colectivos paradas por falta de pago de salarios a sus trabajadores. Esto así no puede continuar, causa una perturbación innecesaria» apuntó.
Y añadió: «De esta manera, peligran el salario, las fuentes de trabajo y el sistema de transporte de pasajeros, que, entre empleos directos e indirectos, ocupa 150.000 trabajadores».
Fernández también se refirió personalmente a la situación, asegurando que «buscamos la paz social y la tranquilidad de todos los actores”. Sin embargo, dijo que “somos protagonistas, no nos rebajemos a meros espectadores”.
Además, afirmó: “Como entidad sindical, es nuestro deber advertir lo que pasa y estamos dispuestos a colaborar en un camino en el que participen todos los protagonistas involucrados, transparentando números, de cara a la sociedad, para dejar de ser la variable de ajuste del sistema. Seamos claros todos. Queremos saber si es cierto el «no alcanza», y qué tan claro es el Excel».
Paro de colectivos
En los últimos días el conflicto se evidenció a lo largo de todo el país. Esta semana, por ejemplo, comenzó con un alerta en Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut, donde el transporte urbano estuvo a punto de paralizarse por una deuda salarial. Las empresas prometieron realizar los pagos correspondientes y, por ahora, la medida de fuerza quedó en suspenso.
En tanto, este martes comenzó con un paro de colectivos en el sur del Conurbano, también por un atraso en los haberes. El conflicto, que comenzó el viernes pasado, afecta a las principales líneas del grupo MOQSA (Micro Ómnibus Quilmes Sociedad Anónima), como la 159, 219, 300, 372, 584, 603 y 619. Sin embargo, la línea 22, que había parado el viernes, hoy está funcionando.
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Según los delegados de MOQSA son “1047 los compañeros que no han cobrado los salarios en su totalidad”, lo que llevó a la determinación al cese de actividades.
En la medida de fuerza también está involucrada la línea 148 de la empresa El Nuevo Halcón y las unidades pertenecientes a San Juan Bautista (líneas 383 y 500), que tampoco habían circulado a partir del viernes, dejando sin transporte a miles de vecinos de Florencio Varela, Quilmes, Berazategui y zonas aledañas.




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