Sealed Air en Quilmes: la petroquímica hace oídos sordos a la conciliación obligatoria y avanza con despidos
La empresa Sealed Air, en Quilmes.
La empresa Sealed Air continúa con desvinculaciones pese al rol del ministerio de Trabajo. Los trabajadores, en paro.
La planta petroquímica Sealed Air en Quilmes está atravesando un duro y extenso conflicto laboral luego de que la empresa ratificara la decisión de despedir a 65 trabajadores, pese a que está en el marco de una conciliación obligatoria dictada por la Provincia de Buenos Aires que le impide ejecutar desvinculaciones. Ante la actitud de la patronal, los trabajadores iniciaron un paro por tiempo indeterminado y la fábrica se encuentra paralizada.
El conflicto en Sealed Air: condiciones «impracticables»
Delegados gremiales denunciaron que la empresa no solo insiste con los despidos, sino que también impulsa un plan de reestructuración que afecta condiciones laborales.
Ese plan incluye la eliminación de adicionales internos y mayores exigencias de producción con menos personal, condiciones que califican de “impracticables”.
En ese contexto, Alfredo Piscopo, delegado general, explicó que la crisis no es nueva. Específicamente, dijo que se inscribe en un proceso de reestructuración que la empresa viene atravesando desde hace varios años.
Según detalló, la situación comenzó a agravarse a partir de 2021, con un progresivo deterioro de la planta y que estalló a fines de 2025.
“El 3 de noviembre Recursos Humanos nos comunicó la decisión de despedir a 97 compañeros, bajo el argumento de una reestructuración definida por las casas matrices de Brasil, México y Estados Unidos”, señaló.
Piscopo remarcó que, a pesar de las dificultades edilicias y de la incorporación de maquinaria para la cual la planta no estaba técnicamente preparada, los trabajadores continuaron sosteniendo la producción. “Hasta hace cuatro o cinco meses las ventas eran buenas y en varios sectores se trabajaba con horas extras porque no se llegaba a cubrir la demanda. La única excepción fue el sector de laminados, que terminó cerrando”, explicó.
Un dato que saca a relucir y que habla de la voluntad del gremio: la Federación Argentina de Trabajadores Químicos y Petroquímicos (FATIQYP), durante el período de conciliación obligatoria, aceptó el retiro voluntario de 45 trabajadores.
El colectivo sindical justificó el accionar porque se trataba de personas en su mayoría próximos a jubilarse y como parte de un intento por reubicar personal para garantizar la continuidad productiva.
Trabajadores de Sealed Air: «imposible trabajar»
Sin embargo, la negociación se frustró cuando la empresa exigió mayores niveles de producción con una dotación reducida y sin respetar los tiempos mínimos de capacitación. “Pretendían que produjéramos más con compañeros que necesitaban al menos dos meses de formación. En esas condiciones, es imposible trabajar”, planteó el delegado, que promete pelea total para revertir la situación.
Crisis laboral en la provincia: 168 conflictos por despidos y suspensiones
El caso de Sealed Air se inscribe en un contexto más amplio de conflictos laborales que atraviesan la provincia de Buenos Aires, que encabeza el ranking nacional con 168 empresas afectadas por despidos, suspensiones, cierres y quiebras entre 2024 y 2025, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Son estallidos que van desde pequeñas y medianas empresas hasta sectores enteros de la industria textil, metalúrgica, alimentaria y automotriz, donde trabajadores han denunciado reducciones de personal, cierres de plantas y ajustes productivos que terminan impactando directamente en el empleo.




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