21 de Octubre
de 2021
Fuera de Megáfono.

Rebelión en la UTA: delegados critican manejo de la paritaria de Roberto Fernández

19. 06. 2015

Trabajadores de la línea 60 realizaron una asamblea abierta para pedir una suba salarial del 50%. Hay descontento con el manejo de la negociación, que bajó las pretensiones con el correr del tiempo. Además, denuncian problemas con la obra social.

Las negociaciones salariales entre la Unión Tranviaria Automotores (UTA) y las empresas del sector siguen empantanadas, y de no haber un acuerdo antes del jueves 25, el gremio de los colectiveros realizará un paro de actividades. Así lo confirmó la conducción del sindicato, en medio de la conciliación obligatoria dictada por Trabajo. Pero delegados de la Línea 60 se adelantaron a la medida de fuerza, y realizaron hoy una asamblea en Puente Saavedra, para marcar sus pretensiones. Durante la misma, criticaron el manejo que hace de la negociación Roberto Fernández, el histórico titular de la UTA, y pidieron una suba salarial cercana al 50 por ciento. Además, hubo denuncias por problemas en la atención en la obra social sindical.

Los trabajadores de Monsa, dueña de la popular línea 60, se concentraron en Puente Saavedra, que une Capital federal con el partido bonaerense de Vicente López, en una asamblea que generó demoras en el servicio. La medida se dio justo cuando la UTA anunció un posible paro para la semana que viene, ante el nuevo fracaso de la negociación salarial.

“Los motivos de la protesta es que todavía no tenemos aumento, nos vienen hablando de las paritarias desde enero, pero hasta ahora solamente tuvimos un 13 por ciento de aumento, y no remunerativo, por lo que no paga horas extras o vacaciones”, le dijo a Gestión Sindical Néstor Marcolín, delegado de la Línea 60. La Comisión Interna de esta empresa, una de las más grandes del sector, está enfrentada a la conducción de la UTA, a quien le apunta por la falta de acuerdo salarial y otros problemas. “Roberto Fernández habló en diciembre de un 50 por ciento de aumento, en enero bajó al 40 por ciento y hoy habla de un 27 por ciento. Esa es una suma que a los trabajadores no nos alcanza”, remarcó Marcolín.

En la última reunión entre la UTA y las empresas del sector, no hubo acuerdo, por lo que el Ministerio de Trabajo extendió la conciliación obligatoria hasta el próximo miércoles. De no haber una nueva oferta, al otro día los servicios de corta, media y larga distancia podrían paralizarse. El gremio pide un aumento del 32 por ciento (27 en el básico más adicionales que terminarían de conformar la suma final), mientras que las cámaras empresariales ofrecieron un 27,5 por ciento final, en dos cuotas. Además, según se supo, las empresas pusieron en suspenso esa oferta, hasta que el gobierno nacional no garantice la suba del subsidio al sector. Los delegados de la Línea 60, en tanto, reclaman un incremento del 50 por ciento.

Además de la cuestión salarial, los delegados de base se enfrentan a Fernández por otras cuestiones. Por un lado, quieren que se vuelva a discutir la insalubridad de la actividad, que entre otras cuestiones haría que la jornada legal de los colectiveros baje a seis horas. También denuncian problemas de la Obra Social Conductores de Trasporte Colectivo de Pasajeros (O.S.C.T.C.P). “Hace tiempo que a los trabajadores que van a la obra social parece que los tratan de enemigos, porque cada vez que necesitamos que nos atienda un médico nos dan un turno a 45 días”, remarcó Marcolín. Durante la protesta, el delegado subrayó que el pedido es que “la plata que nos descuentan a los trabajadores vaya a parar a la obra social, que no se las roben o se la lleven a otro parte”.

No es la primera vez que los trabajadores de la Línea 60 se rebelan contra la conducción de Roberto Fernández. El año pasado realizaron varias jornadas de protestas, por persecución sindical de la empresa Monsa, y por cuestiones generales. En todas, la UTA no apoyó las medidas, que fueron desde las asambleas hasta el no cobro de boletos. “Los dirigentes le regalaron el gremio a los empresarios, que hacen lo que quieren con los trabajadores”, se quejaron. En varias líneas, delegados de base cuestionan al dirigente histórico, e incluso formaron una agrupación, denominada Interlíneas, para reforzar su trabajo interno en el gremio, y que hoy cuenta con presencia en varias empresas, en especial del área metropolitana.

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