25 de Junio
de 2022
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Lo que dejó el paro nacional: divisiones en la “unidad en la acción” y promesas de más protestas

12. 06. 2015

Los dichos de Barrionuevo y las formas de seguir la protesta abrieron una pequeña interna entre los organizadores de la protesta del 9 de junio. Igual, todos coinciden en que antes de la PASO habrá más jornadas de lucha. Los cortes de ruta tensan la relación con la izquierda.

La contundencia del paro nacional del pasado 9 de junio no puede discutirse, aunque quedan dudas el nivel de acatamiento real, teniendo en cuenta la ausencia total de transporte público. Lo cierto que como el 31 de marzo, los gremios más enfrentados al gobierno volvieron a protestar, y a cruzarse con se oficialismo sobre los alcances y fundamentos de la medida. Pero esta vez, a diferencia del anterior paro, la grieta alcanzó el interior del conglomerado que forma la organización. Los desafortunados dichos de Luis Barrionuevo y las ideas para profundizar la lucha dividen aguas, y hay signos de algún tipo de agotamiento. El choque de trenes en la estación de Temperley, que volvió a dejar en escena la interna entre el Ministerio de Transporte y el gremio de La Fraternidad, no colaboró para que haya un clima “pro paro” ni antes ni después del martes.

“En la época de los militares hacíamos paro, huelga, lucha… Se conversaba, se negociaba. Pero con este Gobierno no tuvimos posibilidad de diálogo”. Las palabras del gastronómico Barrionuevo, titular de la CGT Azul y Blanca, explotaron en la misma mañana del paro. Los dichos del dirigente fueron repudiados por funcionarios casi de inmediato, y pese a su intento de aclaración, y fueron motivo de disgusto entre sus compañeros de ruta. Desde la izquierda, Rubén Sobrero, dirigente ferroviario, no tuvo medias tintas: “es un hijo de mil puta”.

Sobrero, enfrentado a Florencio Randazzo y parte activa de los cortes que se produjeron el 9 de junio, no fue el único que cruzó a Barrionuevo. Facundo Moyano, hijo del líder camionero y titular del gremio de peajes, también se quejó de las afirmaciones. “Quiero expresar un enérgico repudio a los dichos de Luis Barrionuevo sobre la relación del sindicalismo y la última dictadura cívico-militar” escribió Moyano en su cuenta de Twitter (@Facundo_Moyano). “Si hubo un sujeto social víctima de la dictadura cívico-militar fueron los trabajadores argentinos. Este tipo de dirigentes y sus expresiones no hacen más que dañar la imagen del sindicalismo argentino y perjudicar a los trabajadores”, agregó.

En la CGT, los dichos de Facundo dicen son casi atribuibles a Hugo, porque como se sabe los Moyano “trabajan en tándem”. En la CTA Autónoma tampoco aceptaron las declaraciones, y recordaron que muchos de sus dirigentes pasaron cárcel y persecuciones. Lo cierto es que pensando en el futuro, las fuentes consultadas no se animaron a decir si esto condicionará futuras protestas. La llamada “unidad en la acción” es un concepto usado por la dirigencia de la CTA para justificar sumarse a protestas con sectores con los cuales se enfrenta casi ideológicamente, y que en otro momento consideraban “burócratas”.

Otro punto que diferencia al conglomerado que forma el núcleo duro de las últimas protestas es cómo seguir. “Si no hay respuesta hay más lucha, más paro”, dijo Pablo Micheli en la conferencia del 9 de junio en la CGT Azopardo. Como pasó con la protesta de marzo e incluso como ya se había insinuado el año pasado, la central que comanda el estatal quiere sumarle horas a la paralización de la país. De hecho, en esta última jornada inició 12 horas antes con marchas al Ministerio de Trabajo, cumpliendo una protesta de 36 horas. Pero en la dirigencia más ortodoxa la idea no cuaja. Temen que las protestas se vuelvan en contra entre quienes no son parte de los gremios, y que eso le reste consenso social a sus figuras, y sus medidas.

Una idea que retoma fuerza es la que plantea transporte, de realizar paros por ramas durante una semana, lo que obligaría a todos los sectores a movilizar y “poner el cuerpo”. “Hay que ver si todos los sindicatos pueden”, se atajan algunos dirigentes por lo bajo, mostrando que la idea no tiene todo el consenso necesario por el momento. Este paro podría realizarse en julio, de no lanzarse otra medida nacional, que en algunos dirigentes no termina de cerrar. “No se puede tener todo alterado”, dijo Roberto Fernández, de la UTA, actor fundamental de estas medidas, ya que la falta de colectivos garantiza el impacto general

Por último, los cortes realizados por la izquierda y otras agrupaciones molestaron a algunos. La CTA Autónoma evitó plegarse a ellos para no generar tensiones, pero con la idea de “paro activo”, hubo varias horas de interrupción de cortes en los principales accesos a la Capital Federal. “No podemos evitarlos”, dicen cerca de la CGT, y se limitan a reclaman cada vez que hay medidas de su inconveniente. Además, molestaron algunos discursos en los cortes, cuando se hablaba de “burocracia sindical”, por la organización. “Se suma a nuestra protesta y nos critican”, dijeron algunos en Azopardo, el día de la conferencia de prensa. Pero lo que más llamó la atención fueron los dichos de Néstor Pitrol, candidato del FIT en la provincia de Buenos Aires. “Moyano es funcional al Frente de Izquierda, que levanta las reivindicaciones obreras del paro”, escribió en su cuenta de Twitter (@nestorpitrola). Las risas en Azopardo fueron la mejor respuesta a una disputa que a esta altura parece menos en el complejo mosaico del sindicalismo que paro el martes pasado.

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