lunes 12 de abril de 2021

Histórico: los municipales, a un paso de su primera paritaria de la historia

La puesta en marcha de la nueva ley que regula la actividad de los 120 mil trabajadores comunales en la provincia de Buenos Aires abre un nuevo paradigma en la relación laboral en los 135 municipios. Cuáles son los aspectos principales de la nueva normativa. Recorrida por una pelea de dos décadas. La interna sindical que dejó la aplicación de la polémica 11.757.

En pleno auge del neoliberalismo, la legislatura bonaerense aprobó la ley 11.757, conocida como Estatuto para el Personal de las Municipalidades. La norma, impulsada por el oficialismo provincial que encabezaba el gobernador Eduardo Duhalde, cambió para siempre el mapa laboral de la provincia de Buenos Aires, ya que dejó a los trabajadores municipales en un total estado de indefensión, sin Convenio Colectivo de Trabajo ni paritarias salariales.

Para los municipales, la 11.757 fue un golpe a la organización sindical. Sin paritarias ni convenio, quedaron atados a los antojos de los intendentes, que dispusieron de todas las herramientas para manejar las relaciones laborales. Y abusar de ellas.

La ley nació en una Argentina fascinada por el “1 a 1” y el “fin de las ideologías”, que se aprestaba a ingresar al Primer Mundo de la mano de las “relaciones carnales”. Pero en el piso de la Patria, miles de trabajadores eran empujados a la precariedad laboral. A partir de allí, se abrió una pelea histórica, un derrotero de casi dos décadas que finalizó exitosamente el año pasado cuando se aprobó una nueva norma que restituye los derechos laborales de miles de empleados comunales.

A poco de ponerse en marcha la nueva normativa, Gestión Sindical repasa brevemente la historia de esta pelea, y destaca los aspectos más importantes de la nueva etapa que se abre.

LA PRIMERA DE LA HISTORIA

En rigor de verdad, una vez que se implemente la ley 14.656, los municipales podrán tener un ámbito de discusión salarial por primera vez en su historia. Antes, todo lo referido a la vida laboral del sector, incluyendo los salarios, se decretaba a partir de ordenanzas locales (durante la dictadura militar se estableció una ordenanza general, la 207), y luego con la cuestionada 11.757. Ahora, la norma hace legal algunos de los requerimientos históricos del sector, muchos de los cuales parecen elementales, pero que por años fueron negados.

En concreto, con esta iniciativa del diputado Hernán Doval -que pertenece al gremio municipal de Avellaneda –los 120 mil municipales tendrán un período de prueba no superior a los 12 meses, luego del cual deberán ser incorporados a la planta permanente. Además, los municipios sólo podrán contar con un 20 por ciento de la planta en calidad de temporario. Hasta ahora, las comunas usaban los contratos como forma de “precarización laboral”, al punto que en algunos distritos la cantidad de contratados supera el 70 por ciento del total del personal.

En cuanto a las paritarias, se crea una mesa negociadora, entre el Ejecutivo y los gremios con presencia en la comuna. Para participar, las organizaciones sindicales deberán tener una representación del 10 por ciento del total de trabajadores.

La aplicación de la norma es inminente. Según confirmaron las autoridades de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSiMuBo) luego de un plenario de secretarios generales, el próximo 6 de julio entrará en plena vigencia la nueva normativa. A partir de esto, cada uno de los 135 municipios deberá discutir en una mesa de negociación un Convenio Colectivo Laboral, que atenderá las necesidades y particularidades de cada distrito.

Para facilitar las cosas, la FeSiMuBo redactó una especie de “convenio general”, una base jurídica que distribuirá en los gremios locales, y que luego se irá adaptando en la discusión con los intendentes. Este texto, confirmaron desde la entidad, será presentado públicamente por el titular de la federación Rubén “cholo” García el 25 de junio, en un acto en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata.

“Este texto es una base jurídica, la parte organizativa del convenio, lo que vamos a hacer en cada distrito es adaptarlo a nuestras necesidades”, le explicó a Gestión Sindical Pablo Salvo, secretario de prensa de la FesiMuBo. El dirigente adelantó que en este convenio general “se establece la formación de la Junta de Ascenso y Calificaciones, la Junta de Disciplina, la Junta Médica (ambas con participación de los trabajadores), además de establecer cómo se discuten los salarios o se acuerdan las promociones y concursos de cargos”. Una vez acordado el texto local, entre los gremios con representación y el Ejecutivo comunal, la iniciativa debe pasar por el Concejo Deliberante.

UN POCO DE HISTORIA

En sus casi dos décadas de vigencia, la 11.757 dejó una herida en el sector municipal que tardará muchos años en cerrar. No sólo empujó a la precariedad a miles de trabajadores, sino que generó un mecanismo de manejo de las relaciones laborales por parte de los intendentes que hoy todavía se cree natural. Además, quebró al movimiento sindical municipal (ver recuadro), que nunca más –por ahora –recuperó la unidad.

Apenas aprobada la norma, un grupo de dirigentes comenzaron un trabajo silencioso, en minoría, para intentar revertir la situación. Encabezados por el dirigente de Avellaneda Rubén “cholo” García, se opusieron a lo que consideraron una actitud “entreguista” de la vieja Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires. Como no lograron dar vuelta la pelea interna, decidieron dar un portazo, y crear la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSiMuBo), impulsora de la ley que derrumbó la 11.757.

Esta entidad comenzó un doble trabajo para lograr el reconocimiento de los municipales. Uno sindical, sumando gremios en todos los distritos; y otro político, buscando llevar la discusión a la legislatura, donde comenzó la entrega. En el 2005, García se convirtió en diputado provincial, y uno de sus primero proyectos fue el de la derogación de la ley. Si bien el debate por fin llegó a la legislatura, no se lograron los consensos necesarios, y cuando en 2009 el dirigente dejó la cámara el proyecto no tenía estado parlamentario.

En 2010, se produjo un hecho histórico: los municipales, encabezados por García, fueron recibidos en la Casa Rosada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Allí, expresaron la necesidad de incluirlos “en las conquistas del kirchnerismo”. Para eso, se propuso la creación de un Consejo del Salario Municipal Decente, que tenga incumbencia en todo el país, y resuelva el problema de la ley 11.757.

La llegada de Hernán Doval a la cámara baja provincial en 2011 fue el paso decisivo para el empuje final contra la ley. El dirigente de Avellaneda presentó de inmediato un proyecto en base al de García, y comenzó a buscar consensos para su tratamiento. Por su parte, la FeSiMuBo hizo lo propio con intendentes y legisladores. La declaración de inconstitucionalidad de casi la mitad de los artículos de la 11.757 por parte de la Corte de Suprema de Justicia bonaerense fue el golpe de efecto necesario. Era imprescindible un nuevo marco legal para las relaciones laborales de los municipales, y el proyecto de Doval estaba listo. Con algunas reformas y con mucha discusión, el 20 de noviembre de 2014 se coronó casi dos décadas de lucha municipal, y se aprobó la ley 14.656.

NUEVO PARADIGMA

De aquella jornada histórica a estos días, se trabajó para preparar las herramientas legales para la aplicación del nuevo marco legal. Es que la puesta en marcha de la nueva ley es un cambio radical, un paso hacia terrenos novedosos en materia de regulación laboral del sector. “Es un cambio de paradigma para los miles de trabajadores municipales, porque ahora pasamos de un sistema donde se regía por la firma del intendente a tener una negociación compartida entre el jefe comunal y la representación sindical, que deben convenir la mejor forma laboral”, remarcó Salvo.

Este nuevo contexto no sólo entusiasma a la FesiMuBo. Desde ATE, que tiene la representación de miles de trabajadores municipales bonaerenses, el cambio también es importante. “Esta ley que se aprobó en la provincia de Buenos Aires, que reconoce el derecho de los trabajadores estatales municipales de tener convenciones colectivas de trabajo, es algo muy importante, a 31 años de la vuelta de la Democracia en la mayoría de los municipios de la Provincia y el país no está reconocido el derecho del trabajador municipal”, sostuvo en diálogo con Gestión Sindical Hugo Godoy, secretario Adjunto de ATE Nación.

Godoy afirmó que ATE “trabajó mucho para que se apruebe esta ley”, y recordó que el dirigente estatal Adolfo Aguirre presentó un proyecto cuando era diputado provincial, una norma que se aprobó y que el entonces gobernador Carlos Ruckauf vetó. “Recién ahora producto de la lucha de los gremios se logró una ley que permite las paritarias, y esto abre una enorme expectativa, en la Provincia y el país, porque nosotros esperamos que la aprobación de esta ley actúe como un disparador, que permita que la lucha de los municipales se vea fortalecida en todo el país para lograr este derecho elemental pueda acelerarse en su reconocimiento”, remarcó el dirigente.

Para Salvo, en tanto, la nueva ley terminará con cierta actitud de los jefes comunales, que en muchos casos manejan las cuentas como “patrones de estancia”. “No es más un decreto del intendente, diciendo ‘te doy tanto porque quiero’, a partir de ahora se tiene que discutir, todo lo que sea referente a la vida laboral de los trabajadores”, concluyó.

LA INTERNA SINDICAL

La aprobación de la 11.757 generó un sisma en la dirigencia municipal bonaerense. La divisoria de aguas fue tal que la vieja estructura sindical apenas pudo seguir unos años, hasta dividirse en lo que hoy parecen partes que no podrán volver a juntarse.

Uno de los hechos que marcaron la fractura gremial fue la figura de Alfredo Atanasof, histórico dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires, que avaló la norma, en tiempos de Eduardo Duhalde gobernador. El enfrentamiento con el sector que encabezaba Rubén García se hizo cada vez más profundo, hasta que no hubo manera de contenerlos en el mismo sector. Así, nació la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FeSiMuBo). La misma fractura se dio a nivel nacional. La vieja estructura quedó contenida en la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de Argentina (COEMA), mientras que la FesiMuBo integra la Confederación de Trabajadores Municipales de la República Argentina (CTM).

“La vieja estructura, llámese Alfredo Atanasof (ex diputado y jefe de gabinete), fue cómplice de la ley 11.757. Al ver que no reaccionaba y los trabajadores seguían en las peores de las miserias, decidimos armar una federación nueva. Hoy representamos casi el 90 por ciento de la expresión municipal de la Provincia. Todo lo que se ve en la calle es lo que realiza la FESIMUBO”, recordó García.

El deterioro de la vieja estructura hizo que a fines del 201º el propio Atanasof perdiera el control de la federación, que quedó en manos de Oscar Ruggiero, quien hoy la mantiene bajo su ala.

Otra de las diferencias entre los sectores se da en la relación con las centrales obreras. Por el momento, la COEMA se mantiene en la CGT de Hugo Moyano, mientras la CTM no está en ninguna de las variantes de las centrales. Antes de la fractura cegetista, García tenía acordado con Hugo Moyano sumarse a la CGT unificada, pero la protesta formal de Amadeo Genta, que recordó la vieja máxima sindical del peronismo “un sindicato por rama”, frustró la movida. Enojado, García retiró a su sector y hasta hoy lo mantuvo independiente de las centrales.

“La vieja federación, que nunca hizo nada por los trabajadores municipales, apuestan a que este proyecto no salga, porque si llega a salir el proyecto de Doval, terminan de desaparecer, ellos mismo lo dicen. Es un tema de vedetismo, no piensan en los trabajadores”, dijo en su momento García.

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Un comentario

  1. esto es algo que espere hace 20 años, todos los trabajadores municipales tenemos mucho miedo de quedar cesantes por cualquier cosa, GRACIAS

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