21 de Octubre
de 2021
Fuera de Megáfono.

Estatales acusan a UPCN de firmar una paritaria “a espaldas de los trabajadores”

18. 06. 2015

La disputa entre ATE y el sindicato de Andrés Rodríguez se profundiza por el acuerdo formalizado hace unos días. “El gobierno repita el modelo de contubernio con su sindicato amigo”, disparó Hugo Godoy, dirigente estatal. Piden ser parte de las paritarias. Alertan que el cambio de gobierno puede traer despidos en la administración nacional.

A mediados de mayo, un grupo de gremios alienados en la CGT que conduce Antonio Caló le abrió la puerta al modelo de paritarias que más gusta en el gobierno, firmando acuerdos salariales por un 27% promedio. Entre ellos, quien se mostró en el acto junto a Carlos Tomada fue la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), que representa a los estatales nacionales. Cercano al oficialismo desde hace años, el sindicato está comandado por Andrés Rodríguez, quien fue blanco de las críticas de otros gremios que representan a trabajadores del Estado, por este y otros gestos en sintonía con la Casa Rosada. Delegados acusan a la organización de firmar “de espaldas” a los estatales, y de tener miedo de abrir el debate sobre la representación en términos de número de afiliados.

En el Estado nacional, las paritarias las negocia UPCN, dejando afuera a otras organizaciones, en especial ATE. Con 90 años de trayectoria, el gremio viene peleando para meterse en la discusión, y ya logró que en algunas ramas de la negociación –aquellas que se hacen en las diversas dependencias –sus delegados pueden imponer condiciones. “El gobierno firmó con UPCN a espalda de los trabajadores el aumento salarial, desde ATE lo rechazamos porque no representa las necesidades de los estatales”, le dijo a Gestión Sindical Hugo “cachorro” Godoy, secretario Adjunto de ATE Nación. En este contexto, el sindicato realizó dos paros nacionales, además de asambleas en todas las dependencias, para forzar una reapertura de la discusión salarial y laboral, y evitar que en los acuerdos sectoriales “el gobierno repita el modelo de contubernio con su sindicato amigo”.

Desde hace un tiempo el gobierno sólo reconoce a UPCN a la hora de discutir en el ámbito estatal, por dos razones. Una, la relación política que existe con su conducción; la otra, la supuesta mayoría de afiliados que tiene el gremio de Rodríguez. “Lo que se necesita para que ATE pueda participar plenamente de las discusiones es un cambio de actitud del gobierno, no hay ninguna restricción legal para que seamos parte del debate, lo que hay es un restricción del gobierno, que quiere tener siempre el aval de su sindicato amigo”, criticó Godoy.

En este sentido, el dirigente afirmó que UPCN y el oficialismo “no se animan a hacer el recuento de afiliados”, ya que en los últimos años “nuestra organización creció, el nivel de representación de ATE es mucho mayor, que no da cuenta de realidad que se presenta en la mesa de discusión”. En las diversas dependencias y ministerios, los delegados de ATE suelen enfrentarse con los de UPCN, y no son pocas las veces que estas discusiones llegan a extremos violentos.

La exclusión de ATE se da de la mano del eje directriz del modelo gremial argentino, inaugurado en el primer peronismo, que habla de un sindicato por rama. Esto está formalizado por la ley 23.551, o Ley de Asociaciones Sindicales, que muchos sectores cuestionan, y que una serie de fallos judiciales terminaron de cuestionarla severamente. “La Ley de Asociaciones Sindicales es caduca, y se necesita voluntad para tratar los proyecto que la modifican, adaptándola a los dictámenes de la Corte Suprema de Justica, que garantiza la libertad y democracia sindical”, sostuvo Godoy. Uno d elos proyectos principales para este cambio llegó al Congreso de la mano de un dirigente estatal, ex titular de ATE: el ahora diputado nacional Víctor de Gennaro. Esta iniciativa cuenta con el aval del gremio estatal y de la CTA en su conjunto.

Además, desde ATE recordaron que buscan otro objetivo en las paritarias: el pase a planta permanente de los 70 mil trabajadores precarizados del Estado Nacional. El gremio alerta que una vez que se produzca el cambio de gobierno en diciembre de este año, esos empleados pueden ser blanco de persecuciones. “No queremos padecer el ensañamiento del nuevo gobierno con los estatales, porque más allá de quién los haya hecho ingresar son trabajadores, y los vamos a defender”, remarcó Godoy.

Por su parte, Rodríguez defendió su acuerdo salarial, forzado por el ministro Axel Kicillof, que luego se vio forzado a retocar, como ocurrió con los aceiteros, donde formalmente se acordó por un 27%, pero que luego las recategorizaciones y pagos extras (por fuera del básico) elevaron la suma del aumento a 36 por ciento. “Es lo correcto en una etapa como esta, en un marco general con una realidad internacional y con repercusiones locales, donde empieza a aparecer un Brasil con ciertos problemas”, dijo el dirigente, que no se hace eco de las críticas.

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