21 de Octubre
de 2021
Fuera de Megáfono.

Con alguna controversia, Rodolfo Daer cierra acuerdo salarial por encima del 30%

29. 06. 2015

El gremio de la alimentación se suma al grupo que acordó suba salarial compuesta, que supera el límite pretendido por el gobierno. Sectores clasistas contrarios a la conducción cuestionaron lo firmado. “Hay cierta disconformidad con los que se firmó, pero no llega a ser un rechazo”, dijo Javier Hermosilla, delegado de Kraft.

El modelo de paritarias desdobladas sigue avanzando, y cada vez más sectores se suman a esta forma de cerrar acuerdos salariales. La idea de firmar subas por debajo del 30 por ciento, con pagos adicionales que superen ese límite, cuenta con el guiño del gobierno, y hasta ahora funciona tanto para gremios cercanos al oficialismo como para quienes se muestran opositores. Pero cada firma tiene su complejidad, y en algunos sindicatos el problema se da puertas para adentro. Como le sucede a la UTA, en el gremio de la alimentación la firma del acuerdo generó algunas críticas, en especial de los delegados clasistas, que tiene una fuerte presencia en las principales empresas en el cordón norte, y que incluye las multinacionales como Kraft o Pepsico. El proceso de negociación incluyó una larga conciliación obligatoria para evitar problemas con el abastecimiento de alimentos.

En concreto, la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación firmó con las empresas del sector un acuerdo salarial que incluye un incremento del 33 por ciento, que será abonado en dos cuotas. El primer tramo de aumento será del 18 por ciento y se hará efectivo a partir de mayo. Mientras que la segunda cuota, a pagarse en noviembre, se traduce de la siguiente manera: incremento del 9,8 por ciento sobre retribuciones básicas de convenio al 30 de abril 2015 y el pago del 5,2 por ciento sobre retribuciones básicas de convenio al 30 de abril 2015. El mismo se imputará al concepto de viáticos obligatorio. De esta forma, un trabajador del sector pasará a cobrar 11.132 pesos por 200 horas de trabajo.

En una primera instancia, algunas versiones indicaron que las comisiones internas en manos de la oposición al secretario general Rodolfo Daer intentarían trabar la firma del acuerdo, rechazando la suba. Este sector, que en 2012 intentó terminar con la hegemonía del ex titular de la CGT al frente del gremio, finalmente aceptó el acuerdo, con algunos reparos. “Hay cierta disconformidad con los que se firmó, pero no llega a ser un rechazo”, admitió Javier Hermosilla, delegado de Kraft. En diálogo con Gestión sindical, agregó que “la paritaria está cerrada, no tenemos conocimiento que se haya generado alguna rebelión contra el acuerdo. Otro año pasó, apenas se firmaba la paritaria y comenzaban los conflictos en las plantas. Esta vez no”.

“Desde que estamos nosotros en las conducción de estas comisiones, desde el 2009 en particular, Daer tiene que asumir otra actitud, por eso tiene que pedir una suba del 33 por ciento como este año”, sostuvo Hermosilla. “hay controversia con el pago de lo que figura como viático, que hace llegar al acuerdo al 33 por ciento, pero no entramos en conflicto, ni lo rechazamos. Se aceptó”, dijo el delegado clasista.

A fines de los 90, el sector de la alimentación sufrió el cierre de muchas fábricas, y otras pasaron a manos extranjeras. Este proceso generó una fuerte crítica a la conducción de Daer, un histórico dirigente que condujo la CGT por esos años, hasta que la unificación la dejó en manos de Hugo Moyano. Puertas adentro, los cuestionamientos comenzaron a llegar, más cuando el dirigente fue procesado por la venta irregular de una serie de terrenos que pertenecían al gremio, y que derivó en una causa judicial. «Daer está procesado por estafar al gremio en 4 millones de dólares», ratificó Hermosilla.

En 2012, este espacio opositor logró presentar una lista para intentar disputar el el poder el líder histórico del gremio. La lista Bordó, encabezada por el propio Hermosilla, logró imponerse en 14 fábricas, entre ellas las más numerosas como Kraft, Pepsico y Felfort. Con el 40 por ciento de los votos, dieron una fuerte advertencia a Daer y su gente, que desde ese momento saben que el avance del clasismo en el sector es una realidad. “Es muy difícil ganar el gremio, nos van a poner todas las trabas posibles”, reconoció Hermosilla. En esa elección, de los 12 mil trabajadores de la alimentación estaban habilitados para votar 6 mil, muchos cuestionados por la lista opositora. Además, en su momento se denunció que se hizo votar a 200 empleados de la obra social.

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