21 de Octubre
de 2021
Fuera de Megáfono.

Caló, en la mira del moyanismo: ironías, burlas y cantitos en la CGT Azopardo

11. 06. 2015

El metalúrgico fue centro de las críticas de la dirigencia cercana a Hugo Moyano, por no sumarse al paro y por la paritaria firmada por su gremio. Incluso en la conferencia de prensa luego de la medida nacional hubo cantos contra su figura. Una historia de desencuentros desde 2011 a esta parte.

Mientras esperaban la palabra de Hugo Moyano y el resto de la dirigencia, los cientos de camioneros que colmaron el salón Felipe Vallese de la sede Azopardo de la CGT se acordaron de Antonio Caló. En medio del paro nacional que protagonizaron los sectores más opositores al gobierno, los moyanistas apuntaron sus dardos al líder metalúrgico, que encabeza la central alineada con el gobierno nacional. “Traigan a Cristina y a Caló, para que vea, que Moyano no cambia de ideas, lleva las banderas de evita y Perón”. Los cantos, cual cancha de fútbol, fueron subiendo de tono, y marcaron el enfrentamiento que existe entre los sectores, que comenzó con el quiebre en 2012 de la principal central obrera del país y se fue profundizando con el correr del tiempo.

Los camioneros eligieron a Caló como “representante gremial” del kirchnerismo. Y a él le apuntan con sus burlas. “Antonito, dedicate a otra cosa”, le dijo el propio Moyano cuando se conoció el cierre de la paritaria de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que acordó por debajo del 30 por ciento como quería en primer momento el gobierno. La mirada diversa que tienen ambos dirigentes respecto al oficialismo en particular, y del momento del país en general, distancia las partes, y a esta altura de uno y otro lado admiten que es casi imposible una reunificación “pacífica”, incluso cuando haya cambiado el gobierno.

Las críticas a Caló desde Camioneros vienen de hace rato, y apuntan al rol que cumple el metalúrgico en el sector sindical. Cuando se conoció el cierre de su paritaria, Hugo Pistono, secretario de Prensa del gremio moyanista se sumó a los cruces. “Pobre UOM en manos de quién está, no se puede ser mas servil. Vergüenza ajena da Caló”, publicó Pistone en su cuenta de Twitter (‏@HugoPistone). El dirigente se preguntó “Que sentirán los delegados de base ante su dirigente que se deja mandonear por el ministro de Economía”.

La pelea se acrecentó durante el proceso que desembocó en el nuevo paro nacional del pasado 9 de junio. En la medida de fuerza anterior, Caló dio “libertad de acción” a sus dirigidos, una forma elegante de no enfrentarse al gobierno con una adhesión formal, pero abriendo la puerta para que muchos metalúrgicos pararan. Pero en este nuevo paro, abandonó la actitud ambigua, y se sumó al kirchnerismo en sus críticas a la movida. La respuesta no se hizo esperara, y en los cantitos de la CGT se vieron plasmadas.

El componente político en la enemistad entre Moyano y Caló es parte de este panorama. El metalúrgico no sólo avala las políticas oficiales, sino que trabajan para su continuidad. Alineado detrás de la precandidatura de Daniel Scioli en Nación y Julián Domínguez en Provincia, declaró varias veces que busca “la continuidad del modelo”, al que considera promotor de la industria. Desde que el 2003 asumió Néstor Kirchner la Presidencia, el sector recuperó el protagonismo en la economía, y fomentó millones de puestos laborales. De ahí se entiende el apoyo hace la política oficial.

En cambio, Moyano no sólo critica al kirchnerismo, sino que construyó una herramienta partidaria –y tal vez electoral –para enfrentarlo. Se trata del Partido por la Cultura, la Educación y el Trabajo (PCEyT), que en algunas provincias se sumó a frentes opositores pero que a nivel nacional todavía no tiene un destino claro. Esta no es la primera vez que el camionero busca una herramienta política para construir poder propio. Cuando todavía era parte del oficialismo, antes de las elecciones del 2011, forjó la denominada Corriente Nacional Sindical Peronista (CNSP), que buscó seducir dirigentes y funcionarios para adentrarse como una especie de línea interna del Frente para la Victoria. Pero apenas logró un puñado de adhesiones, siempre dentro del sector sindical, y poca incidencia en la política interna del gobierno. La corriente navegó sin pena ni gloria por el oficialismo hasta que la ruptura de 2011 terminó por hundirla en el olvido.

“Moyano no está a mi altura. El primer aplaudidor de este gobierno que ahora cuestiona fue él, y si no que se fijen en los archivos”, se defendió en su momento Caló respecto de las críticas. Para los camioneros, como dice el cantito, “Moyano no cambió”. Una mirada que con el correr de los meses de este año electoral se cree se profundizará.

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