07 de Julio
de 2022
Actualidad.

Aceiteros oficializó el aumento, que finalmente fue del 36%

02. 06. 2015

Tras 25 días de conflicto, el gremio firmó ayer un convenio complementario con sumas adicionales que hicieron superar el techo del 27 por ciento.

El conflicto más largo de las paritarias de este año llegó este lunes a su fin. Con la inclusión de varios adicionales al convenio colectivo, los trabajadores del complejo aceitero pudieron cerrar en el Ministerio de Trabajo un aumento de los salarios reales del orden del 36 por ciento.

El entendimiento se acordó de palabra el viernes pasado y llegó no sin apretar los dientes. Fue después de 25 días de dura pelea, que incluyó por parte de la Federación de Aceiteros un paro por tiempo indeterminado y el bloqueo de varias terminales portuarias santafesinas, que dejaron más de un centenar de buques fondeados a la vera del Río de la Plata y el Paraná. Las medidas de fuerza se prolongaron ante la resistencia del Ministerio de Economía y de las cámaras empresarias a otorgar una suba que quiebre el 27% de «techo» oficial y se convierta en una cifra ejemplificadora para el resto de las negociaciones en curso.

Para llegar al aumento de bolsillo del 36 por ciento, las partes debieron echar mano a la creatividad y a una paritaria a doble turno. Por un lado, la entidad que conduce Daniel Yofradebió aceptar el criterio de Axel Kicillof de que el incremento anual sobre los salarios básicos sea del 27,8 por ciento. A cambio, las autoridades se comprometieron a convalidar por fuera los 9 puntos restantes que buscaba la organización sindical a partir de un «dibujo» con distintos adicionales que integrarán el sueldo conformado. Las sumas incluyen un plus de $800 por presentismo para la categoría inicial, el 1% de antigüedad, y el adicional convencional de turno rotativo, que implica un 18% de suba para tercer turno y 30% para cuarto turno.

«Era la única forma de destrabar el conflicto. El acuerdo es retroactivo al 1° de abril, el convenio nuestro se había caído el 31 de marzo. Hubo que hacer una reingeniería para que quedaran más o menos conformes y aceptaran el acuerdo alcanzado», sostuvo hoy Walter Nardi, secretario de prensa de aceiteros en radio La Red.

Con el añadido del presentismo, el sueldo inicial del trabajador aceitero trepa, en un solo tramo, de los $10.500 a los 14.300 pesos. Los escalafones siguientes quedaron de la siguiente manera: $15.456 para la categoría B; $16.862 para la categoría C, y $18.410,40 para la categoría D.

La Federación evaluó que el acuerdo alcanzado «es correcto» al señalar que «se obtuvo el 96 por ciento de lo que se pedía». Inicialmente, el incremento reclamado era de $14.931 para los sueldos más bajos, una demanda que obedecía a los cálculos que hizo el gremio sobre la canasta básica, en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En palabras de la conducción aceitera, este era «el valor de la fuerza de trabajo» si se considera el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, que ordena una alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión por el pago de la jornada laboral normal.

Aunque exultantes por el acuerdo alcanzado, la federación de Yofra advirtió «el desprecio por la vida humana» que tuvieron las patronales al negar la inclusión en el convenio nacional de crear Comités Mixtos de Seguridad y Salud, que garanticen la «protección de la vida, salud e integridad psicofísica de los compañeros y el mejoramiento de las condiciones y medio ambiente de trabajo». «El rechazo empresarial demuestra cuán poco les importa la vida y la salud de las personas que trabajan en sus plantas, sean nuestros compañeros obreros y empleados, sean transportistas u otros trabajadores, o los jerárquicos que les responden directamente», señalaron a través de un comunicado.

La pequeña paritaria de aceiteros, que aplica a 20.000 trabajadores, pasó al centro de la escena por sus alcances. No por su impacto en la economía – el sector tiene ganancias extraordinarias y está en condiciones de no trasladar las subas a los aceites de góndolas- sino por el aprendizaje para otros sindicatos que aún no cerraron sus negociaciones, como la Asociación Bancaria, que busca un incremento superior al 30% y esta semana podría dictar nuevas medidas de fuerza. Indica un camino en el que los gremios podrán recuperar parte de lo perdido por la inflación de 2014 en tanto estén dispuestos a resistir las presiones oficiales y enfrentar largos conflictos y huelgas.

Los aceiteros eran conscientes de lo que representaba su negociación. Significaba ganar la puja salarial en el nuevo esquema «triparitario» estrenado este año, en el que el Gobierno dejó de ser mero árbitro para convertirse en una parte más. «Con la huelga logramos el objetivo, no solo de arrancar el aumento salarial a las patronales, sino también el de destrabar el acuerdo y garantizar la vigencia de paritarias libres por parte del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación», concluyó el sindicato aceitero en un comunicado.

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