La interna de la CGT se recalienta con reclamos de confrontación total contra Javier Milei
Conflicto en la paritaria de la UOM: las cámaras empresarias niegan que haya un acuerdo.
Abel Furlán, líder de la UOM e integrante de consejo directivo de la central obrera, pidió pelear contra el proyecto de modernización del Gobierno. “Todo es pérdida para el trabajador”, aseveró.
El presidente Javier Milei convocó a sesiones extraordinarias del Congreso Nacional para febrero. La agenda de temas dispuesta por el Poder Ejecutivo incluye cuatro proyectos de ley, entre ellos el de reforma laboral. Un tema que está generando cada vez más tensión dentro de la CGT, con dos posiciones muy enfrentadas. Una, la de “gordos” e “independientes” que piden prudencia y evitan hablar de un paro en rechazo del texto. Mientras que otra línea, la vinculada al sindicalismo de sintonía con el kirchnerismo, pide confrontación total y huelga general ante el debate de la iniciativa.
Quien encabeza la última postura es Abel Furlán. El jefe de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) comentó que frente a este texto no existe “otro lugar donde pararse que no sea el de confrontación”.
En declaraciones periodísticas, Furlán, quien ya había mostrado diferencias con la mesa chica cegetista el año pasado, dijo que el contenido del proyecto en discusión en el Congreso implica una reducción neta de derechos laborales y una merma en las condiciones de negociación colectiva que, a su juicio, sólo favorece a los sectores empresarios.
La reforma laboral suma críticas y alertas por el impacto crítico en las obras sociales
“Frente a este proyecto no hay otro lugar donde pararse que no sea el de confrontación porque todo es pérdida para el trabajador”, afirmó el dirigente, subrayando que las centrales obreras deben prepararse para una disputa política y social de gran calibre, sin espacio para la negociación.

El dirigente planteó que la propuesta oficial que se discutirá a partir del 2 de febrero en el Senado constituye un atentado contra la fuerza de trabajo organizada y alertó sobre el riesgo de legitimar prácticas que “pueden erosionar conquistas históricas” del movimiento sindical. Para Furlán, la reforma no busca equilibrar el mercado laboral, sino reconfigurarlo en términos que suelen traducirse en menor protección y menor capacidad de representación para los trabajadores.
Unidad, a toda costa
Furlán también puso el acento en la necesidad de fortalecer la unidad del movimiento obrero frente al intento de avanzar con la ley, aún cuando algunos sectores políticos intenten dividir las posiciones dentro del sindicalismo. “La CGT y las organizaciones hermanas tienen el desafío de articular una respuesta que no se quede en la simple discusión técnica, sino que dé cuenta de la magnitud del retroceso que esto representa”, señaló.
El dirigente recordó que cambios anteriores en la legislación, presentados como innovaciones o modernizaciones, terminaron consolidando peores condiciones laborales y menor cobertura social para amplios sectores de la fuerza de trabajo. Por eso, sostuvo, la postura de “pelea” no es un capricho sino una estrategia de defensa de derechos que están en juego. Un claro mensaje para los sectores de la calle Azopardo que, pese a las críticas que emitieron al proyecto, evitan hablar de un paro nacional cuando exista el debate.
La declaración de Furlán se suma a otras voces sindicales que rechazan la iniciativa oficial y anticipan que la pelea se dará tanto en el terreno parlamentario como en la calle y en las asambleas de base. Las CTA, tanto la de Hugo Yasky como la Hugo Godoy, están en la misma sintonía que el dirigente metalúrgico y prometen acompañar acciones. Será otra manera de ejercer presión hacia la mesa chica cegestista para que se decida y se sume a medidas de fuerza de alto calibre.




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