La Pampa: de un ciclo récord de creación de empleo a la caída a pique del mercado laboral

Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa.
En un año, La Pampa perdió el 4,5% de trabajadores registrados. A principios de 2024 venía de 27 meses seguidos al alza.
El impacto de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei se hace sentir con fuerza en el mercado laboral de todo el país. Pero en especial en la provincia de La Pampa, con el empleo registrado que cayó en nueve de los doce meses de su primer año de gestión, reflejando la profundización del ajuste y la creciente precarización de los trabajadores.
Según el último informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, en diciembre de 2024 se registraron 39.200 trabajadores asalariados en la provincia que gestiona Sergio Ziliotto, lo que representa una reducción de 1.800 puestos en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta cifra equivale a una caída interanual del 4,5%, consolidándose a la provincia entre las más afectadas del país.
Además, un dato que muestra a las claras la gravedad de la situación es que esta caída a pique del mercado laboral se da después de un ciclo récord de creación de empleo en la provincia: hasta febrero de 2024, La Pampa arrastraba 27 meses consecutivos con el empleo al alza.
La Pampa, un reflejo del país
Lejos de la «prosperidad» prometida, la política económica libertaria significó un retroceso en las condiciones laborales. La consecuencia del aumento de desocupados pasa por el cierre de pequeñas y medianas empresas, la falta de incentivos para la producción y la avanzada sobre los derechos de los trabajadores.
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A nivel nacional, el informe señala una disminución de más de 400.000 trabajadores registrados en diciembre de 2024, producto de cambios administrativos en el régimen del monotributo social y el freno en la creación de empleo formal. Mientras tanto, el empleo asalariado mostró una variación mínima, lo que indica un estancamiento en la capacidad de absorción del sector privado.

Además, sectores estratégicos como la construcción y la industria manufacturera han sido los más golpeados. El desfinanciamiento de la obra pública ha paralizado proyectos de infraestructura esenciales para las economías regionales, mientras que la apertura indiscriminada de importaciones afecta a la industria nacional, debilitando la generación de empleo genuino.
Los problemas del modelo
Para muchos especialistas en el mercado laboral, la caída del empleo registrado no es más que la consecuencia de un modelo que favorece la especulación financiera y el recorte del gasto público en lugar del desarrollo productivo. Las cifras oficiales reflejan una realidad que los trabajadores viven día a día: pérdida de poder adquisitivo, despidos encubiertos y una mayor precarización.
El aumento de la informalidad es otra de las consecuencias de este modelo. Sin regulación ni protección, muchos trabajadores se ven obligados a aceptar condiciones laborales precarias, sin estabilidad ni derechos básicos garantizados. Mientras tanto, el sector empresarial busca aprovechar este contexto para avanzar con reformas que faciliten la flexibilización laboral.
Como suedió a lo largo del año pasado y este, el panorama lleva al aumento de la conflictividad sindical. Para muchos sindicalistas de peso, desde las CGT hasta las CTA pasando por el gremialismo combativo que se identifica con la izquierda, es necesario retomar un camino de unidad para enfrentar el desguace del empleo registrado y construir una alternativa basada en el trabajo digno y la justicia social.
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