lunes 18 de junio de 2018
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Otro conflicto en una empresa de transporte pone incomoda a la conducción de la UTA

Se trata de la situación de Expreso Monte Grande, que maneja tres líneas en el sur del conurbano bonaerense. Los choferes están de paro por falta de pago, en medio de una delicada situación empresarial. Apuntan a la justicia por la falta de definiciones, y al gremio por el poco acompañamiento a la medida de fuerza.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Desde hace años que la empresa Expreso Monte Grande, que opera tres líneas urbanas de pasajeros que unen el sur del conurbano con la Capital Federal, experimenta problemas serios. Varias veces sus choferes estuvieron de paro, ya sea por la falta de pago como por el peligro real de cierre de la firma. Concursada desde hace un tiempo, esta empresa, encargada de transportar a 50 mil pasajeros por día y que tiene como emblema la Línea 165, volvió a parar esta semana, ante la falta de pago de los salarios. En medio del conflicto, los trabajadores cargaron contra la justicia, el Ministerio de trabajo y el gremio UTA, a quien acusan de “no acompañar” los reclamos. No es la primera vez que la conducción de Roberto Fernández queda en una situación incómoda, ya le sucedió en la crisis de la línea 60 y en el grave conflicto con los choferes de Córdoba, donde terminaron sacando los fueron sindicales a los delegados “rebeldes”.

Hasta hoy viernes los choferes de la empresa Monte Grande mantenían el paro, ante la falta de pago de los salarios. Delegados confirmaron que hoy se realizaría un depósito parcial, pero hasta que no se realice el pago total los colectivos no volverán a circular. La empresa está en conflicto y varias veces estuvo al borde del cierre, pero se mantiene gracias a la intervención de la justicia. El nuevo problema se generó que al no pagar las cargas sociales y por una deuda con AFIP se le bloquearon los subsidios, por lo que no pudo afrontar los pagos. “Se hizo un pedido al Ministerio de Trabajo para que se liberen las cuentas de los trabajadores y penalicen directamente a la empresa, pero no a nosotros”, sostuvo el delegado Leandro Fernández. Ya la semana pasada, la firma no tuvo ingreso el subsidio para el gasoil, por lo que no hubo servicio, lo que luego derivó en el actual conflicto por la falta de pago de los salarios.

En tanto, una fuente consultada por Gestión Sindical criticó la actitud de la UTA, que desde 2015 mantiene “distancia” con los trabajadores e la línea. “No se involucran hasta que hay conflicto. Y desde que recibimos solidaridad de organizaciones de base, mucho menos”, afirmó la misma fuente, en referencia a delegados de la línea 60, que estuvieron en el lugar. De esta forma, el clasismo otra vez avanza en espacios dejados por la conducción de Roberto Fernández, que ya fue cuestionado en el conflicto de la empresa MONSA, donde los trabajadores lo acusaron de dejarlos solos. Hasta el momento el paro continúa, y por la tarde se esperaba el giro del resto de los habares para levantar la medida.

Fernández viene teniendo dificultades con comisiones internas y delegados que no responden a su conducción. Lo más grave se vivió en Córdoba, donde la UTA directamente desconoció a varios referentes que protagonizaron el paro de más de 10 días de junio de este año. Intervenida la seccional local, se termino votando por la desafiliación de los delegados “rebeldes” lo que habilitó más de 100 despidos en las líneas en conflicto. Además, la relación con la línea 60 dejó en evidencia varias veces al histórico líder de la UTA, cuyo liderazgo es amenazado por dos agrupaciones independientes: la Interlíneas, que nuclea a organizaciones de base, y Choferes Autoconvocados, un espacio mucho más ecléctico que reúne a diversos espacios. Estos últimos decidieron sumarse a la movilización del 7 de agosto de la CGT, por ejemplo, y organizaron una marcha contra el acuerdo paritario 2017 al barrio porteño de Once. Además, fueron los que cuestionaron en 2016 la falta de un bono de fin de año, y denunciaron problemas de atención en la obra social del gremio.

Durante el conflicto cordobés, que enfrentó a los delegados locales y la conducción nacional, Fernández directamente cuestionó la medida de fuerza: “No pueden dejar a los usuarios sin servicio desde hace ocho días por una medida inconsulta decidida por delegados inorgánicos, ya que la paritaria la cierra UTA a nivel nacional”, reclamó el titular de la UTA. En tanto, la misma UTA inició el proceso de desafuero de los delegados que iniciaron el conflicto, que finalizó exitosamente, abriendo la puerta a nuevos despidos.

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