martes 17 de julio de 2018
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1º de Mayo: el moyanismo y los movimientos sociales le marcan la cancha a la CGT

Con actos y movilizaciones, ambos espacios festejarán el Día de los Trabajadores, mirando de reojo la interna de la central obrera, que no logra acuerdo para nombrar a un secretario general. El paso siguiente será volver a terciar en la interna cegetista, ante la falta de candidatos de consenso. Aunque no lo admitan, miran a Pablo Moyano como la punta de lanza de esa avanzada.

Diego Lanese / Especial para Gestión Sindical

Pocas veces el movimiento obrero argentino espera un 1º de mayo con tanta fragmentación. La implosión de la CGT luego de la salida de Camioneros y la formación del grupo #21F (por los que participaron de la movilización del 21 de febrero de este año) no termina de generar pedazos, y sus esquirlas llegaron incluso a los grupos que están por fuera de su estructura, como las 62 Organizaciones Peronistas. En este contexto, el intento de los grupos que dominan hoy la central, como “gordos” e “independientes”, por poner un secretario general decaen, y dejan a la central obrera en una “pseudo acefalía”. Para colmo, la intervención del PJ nacional por parte de un sector del sindicalismo no hace más que tirar nafta a un incendio que amenaza con quemar a todos. Por eso, este Día de los Trabajadores los espacios buscarán mostrar fuerza ante esta adversidad. Los actos serán muchos: por un lado el moyanismo con las dos CTA irán al microestadio de Ferro a ratificar su rechazo a la actual conducción cegetista y su alineamiento con el gobierno; por otro, los movimientos sociales darán el primer paso para constituirse como gremio, estructura que estrenaron antes, en una protesta a un enemigo (momentáneo) de la Casa Rosada. En estado de confusión, se busca un líder, y muchas miradas ya apuntan a Pablo Moyano.

Los actos del Día de los Trabajadores mostrarán las diferencias marcadas dentro de la CGT, y las alianzas que se comenzaron a tejer con una idea: quedarse con Azopardo. En Ferro, las dos CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli, el moyanismo, la Corriente Federal de Sergio Palazzo y algunos movimientos sociales fortalecerán su alianza, en un acto donde se esperan duras críticas al gobierno y la situación económica actual. Como novedad, se sumará un sector de las 62 Organizaciones Peronistas, que rompió finalmente con el espacio que lidera Ramón Ayala. Este grupo, encabezado por el titular del sindicato del vidrio Horacio Váldez, se escindió de esta especio por la cercanía con el oficialismo, y aprovechó la intervención del PJ “para salir del closet”. “Tenemos que terminar con las 62 Organizaciones FE (por el partido fundado por Gerónimo Venegas, que hoy es parte de Cambiemos), y volver al peronismo. Hay que dejar de ser las 62 del macrismo”, dijo una fuente del espacio ante la consulta de Gestión Sindical. En este grupo hay malestar “por el modelo económico, que no dio soluciones a los problemas principales de la argentina”. En este punto, creen que la llegada de Luis Barrionuevo al partido “es positiva”, aunque aclararon que “quieren un debate con todos los sectores, incluyendo al kirchnerismo”. Ese punto los separa de la mirada del actual interventor.

Junto con el moyanismo se movilizarán los integrantes del denominado “triunvirato social”, que forman la CCC, la CTEP y Barrios de Pie. Como anticipó Gestión Sindical la semana pasada, antes de mostrarse en Ferro estos sectores lanzarán un gremio único de la economía popular, paso previo para poder sumarse a la CGT, o a un espacio similar. “Para nosotros es importante tener institucionalidad de parte del movimiento obrero. Nosotros tenemos una lectura clara respecto de la conflictividad, de cómo mejorar las condiciones de trabajo de nuestros compañeros, que en sus coyunturas a veces coinciden con los lineamientos de la CGT, y a veces no. Las diferencias no nos asustan, es momento de construir la mayor articulación posible, orgánica y firme”, destacó el coordinador nacional de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, respecto de la articulación de el flamante Sindicato Único de los Trabajadores de la Economía Popular (SUTEP) y los gremios formales.

Por lo pronto, la semana pasada una parte de este espacio debutó de alguna manera con una protesta en la puerta de laboratorios Roemmers, la principal firma productora de medicamentos nacionales. Allí, la CTEP reclamó por el alto precio de los medicamentos. “En momentos donde la garrafa aumenta 400 pesos venimos al sector privado que se ha beneficiado con los programas económicos del gobierno y que apuestan a una devaluación. Los trabajadores en el camino de la discusión de la renta de la Argentina, exigimos a los monopolios que viven a costa de la salud del pueblo los insumos para poner de pie salud popular y comunitaria”, sostuvo Rafael Klejzler, secretario general de la CTEP. El objetivo elegido no es casual, ya que la firma es capitaneada por Alejandro Roemmers, recientemente nombrado por haber gastando 6 millones de dólares en una fiesta en Marruecos para 600 invitados que duró tres días, festejando su cumpleaños. Al principio de la gestión de Mauricio Macri fueron aliados (el presidente pasó sus primeras vacaciones en su casa en Villa la Angostura), pero ahora están enfrentados. Es que Roemmers está enfrentado desde hace años a Mario Quintana, vicejefe de Gabinete, desde tiempos que este era Ceo de Farmacity, la cadena de farmacias. La pelea por el control del mercado de medicamentos volvió a intensificarse en la reciente negociación por el nuevo contrato del PAMI, donde las enemistades volvieron a quedar expuestas.

Ante estos movimientos, en la “CGT Triaca”, como burlonamente llaman a la central de Azopardo en el entorno de pablo Moyano, siguen negociando para buscar una unidad. Pero no es sencillo. El MASA y parte de las 62 Organizaciones peronistas volvieron a la central, pero no quieren ser arrastrados por las viejas internas. La imposibilidad de encontrar un secretario general que obtenga consenso es el primer problema a resolver, y hasta ahora no se logró un avance significativo. Héctor Daer está dispuesto a asumir ese rol, pero viejas rencillas de la fractura de 2011 no terminan de afianzar su nombre. Juan Carlos Schmid, ex aliado incondicional de Hugo Moyano, no parece tener el perfil moderado que buscan los grupos que capitanean este proceso. Para colmo, la CATT, el espacio del transporte que lidera, salió a pegar carteles contra el “maldito tarifazo”, y puso el dedo en la llaga. “El gobierno quiere imponer un techo del 15 por ciento a las negociaciones paritarias, cuando el aumento de la canasta básica ya ha superado esa cifra en lo que va del año, y el de los servicios básicos ha llegado hasta un 1350 por ciento”, expresó el espacio, en un comunicado con la firma de Schmid.

Por fuera de este espacio, la idea de otro Moyano en la cúspide del movimiento obrero volvió a surgir. Ferro puede ser un debut como candidato a secretario general de la CGT, o el espacio que lidere. Si bien el hijo del camionero no le desagrada reflotar una estructura paralela como el MTA, que catapultó a su padre en los 90, aliados como Palazzo y sus gremios no quieren dejar la CGT. “Ni en los peores momentos Camioneros dejó de ser un gremio confederal, no va a pasar ahora”, adelantaron fuentes del sector, que creen que las aspiraciones de Pablo son “de otros, ajenas”, que impulsan su candidatura por la potencia de su apellido.

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